Cuando hablamos de milagros hablamos de sucesos extraordinarios, inusuales o maravillosos, que se consideran obra de una fuerza sobrenatural, y que no puede ser explicado por las leyes naturales.
Cuando hablamos de milagros hablamos de sucesos extraordinarios, inusuales o maravillosos, que se consideran obra de una fuerza sobrenatural, y que no puede ser explicado por las leyes naturales.
La vorágine del día a día impone a toda nación un reto esencial: mantener la mirada en el porvenir, en el corto, mediano o largo plazos. Si existe una institución que comprende a cabalidad esta premisa son el Ejército y la Armada.
En la historia del poder aéreo mexicano se registraron cuatro momentos en los que el país tuvo que reconfigurar su estructura mental, militar y civil para entender que el cielo también responde a la voz femenina. No estoy hablando de anécdotas, estoy hablando del impacto operativo, cambio institucional y decisiones que modificaron la arquitectura misma de la aviación mexicana.
Después de un largo proceso de revisión constitucional con el que arrancó el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, que entre otros cambios introdujo modificaciones relevantes al artículo 21 de la Carta Magna y también la definición, por parte de la Suprema Corte, del mando de la Guardia Nacional, es importante hacer un alto en el camino y revisar el papel de las Fuerzas Armadas en el nuevo entramado institucional e identificar algunas prioridades institucionales.
Durante el mes de noviembre, en el marco de su 83 aniversario, el Hospital Central Militar obtuvo la certificación “Modelo de Atención y Seguridad del Paciente”, otorgada por el Sistema Nacional para la Certificación de Hospitales dependiente del Consejo de Salubridad General (CSG), con la máxima calificación.
Este año 2025, es el colofón de conmemoraciones verificadas de 2008 a 2024, entrelaza el centenario de la Revolución Mexicana y el bicentenario de la Independencia aunando el destacadísimo bicentenario de la capitulación de la fortaleza de San Juan de Ulúa conseguida por los ínclitos próceres de la Patria comandados por Sainz de Baranda, arrebatándole al dominio español, cesando sobre el territorio nacional. Cubre de gloria a las armas mexicanas por reivindicar el irrefrenable anhelo de independencia aflorado desde 1810. Así, marcamos el doble hito de haberse posibilitado la independencia nacional definitiva y, con su acto heroico, abrieron los anales de la historia de la ya bicentenaria gloriosa Marina-Armada de México.