Pilotos navales de México explican evolución de esta fuerza armada y sus experiencias.
Este 15 de marzo, la Marina celebra el primer centenario de la Aviación Naval, ya que, en esa fecha, pero de 1926, se creó el Cuerpo de Hidroaviones, conforme a lo estipulado por la Ley Orgánica del Ejército y Armada. Desde entonces, este cuerpo apoya con diversas acciones al pueblo mexicano en situaciones de emergencia, así como en la vigilancia marítima y aérea.
Un año después de la creación de este organismo, se graduó el primer piloto naval, el Capitán Carlos Castillo Bretón y en 1933, se creó el departamento de aeronáutica naval dependiente entonces de la Secretaría de Guerra y Marina. En 1939, con la separación de la Armada del Ejército Mexicano, se creó el Cuerpo de Aeronáutica Naval en la Secretaría de Marina.
Evolución de la aviación naval 1926-2026
Uno de los antecedentes más relevantes de la aviación naval ocurrió en 1914, en el contexto de la Revolución Mexicana. Durante la Batalla de Topolobampo, en Sinaloa, el biplano Sonora atacó al cañonero huertista Guerrero, en una acción que la historia reconoce como el primer combate aeronaval del mundo.
Cabe señalar que, en sus inicios, la aviación naval operó exclusivamente con aeronaves de ala fija, es decir, aviones. Con el paso del tiempo se incorporaron aeronaves de ala rotatoria ―helicópteros―, que ampliaron significativamente las capacidades operativas de la Armada, al permitir llegar a zonas de difícil acceso.
A un siglo de distancia, la aviación naval de México realiza operaciones de transporte, patrullaje marítimo y apoyo a la población civil mediante la aplicación del Plan Marina, que incluye el traslado de víveres, insumos y ayuda humanitaria.
Estas operaciones se realizan de manera coordinada con patrullas oceánicas, que funcionan como plataformas móviles fuera de la Zona Económica Exclusiva, y con patrullas interceptoras, embarcaciones de alta velocidad que proporcionan gran capacidad de respuesta y movilidad.
El componente aéreo se integra con aeronaves de ala rotativa tipo Panther empleadas en operaciones embarcadas, así como en misiones de reconocimiento, localización de objetivos, búsqueda y rescate, así como patrullaje marítimo a distancias de hasta 100 millas náuticas de la costa, bajo la operación de la Armada de México.
Asimismo, la flota incluye helicópteros tácticos como el Black Hawk, destinados al transporte de personal y carga, lo que amplía la capacidad de respuesta operativa de la institución.
“En este caso, el trabajo en equipo funciona como un engranaje en el que todos ponemos la confianza en nuestros compañeros sabiendo que van a hacer lo que acordamos que cada quien iba a ejecutar para al final obtener un resultado”, mencionó en entrevista el Capitán de Corbeta P.A. Jorge Bukovecz García.
Entre las operaciones en las que participa la aviación naval en México se encuentran misiones de búsqueda y rescate, así como la intercepción aérea de embarcaciones ilícitas desde el aire. Dentro de estas tareas destaca la aplicación del Plan Marina, estrategia de esta institución orientada a auxiliar a la población en casos de desastre.
Sobre este plan, la Teniente de Navío P.A. Evelyn Hernández Orozco, expresó que, como pilotos aviadores, participar en estas misiones les genera una profunda satisfacción, pues además de hacer lo que les apasiona, su trabajo tiene un impacto directo en la población:
“Llega un sentimiento de que lo que estás haciendo lo estás haciendo bien y que es para un bien mayor, ya que estás ayudando a todas las personas y estás poniendo, aunque sea un granito de arena para mejorar sus condiciones”.
Así nace la vocación por la Aviación Naval
Sobre su formación como pilotos navales de México, el Capitán Bukovecz relató que, mientras cursaba el cuarto año de Ingeniería en Ciencias Navales en la Heroica Escuela Naval Militar, en Veracruz, presenció durante una práctica a bordo de una unidad de superficie el apontaje de un helicóptero en la cubierta de vuelo de un buque en movimiento.
“Esa maniobra me impresionó mucho, ver la precisión con la que esa tripulación hizo el anaveaje, desde ese momento quise ser piloto de helicóptero. Posteriormente yo egreso de esa carrera después de cinco años de la Heroica Escuela Naval y cuando sale la convocatoria para hacer la especialidad como piloto de helicopterista en la Escuela de Aviación Naval ―en La Paz―, me uno a las filas de la aviación naval mexicana”.
En el caso de la Teniente de Navío Hernández Orozco ―piloto de aeronave Cessna Caravan―, recordó que su vocación surgió desde la infancia, cuando solía observar los desfiles militares:
“Veía a todo el personal naval desfilar con gallardía, poner su empeño, su alma y todo su espíritu para apoyar a las personas. De igual manera era asombroso ver como los helicópteros volaban arriba de mi casa, desde ahí quise convertirme en piloto, afortunadamente siempre tuve el apoyo de mi familia”.
Del sueño de volar a la emoción del despegue
Volar ha sido, históricamente, uno de los grandes anhelos del ser humano. Sin embargo, como lo expresa el exhorto de la aviación —“sueño de muchos, gloria de pocos; alcanzar el cielo, sólo la aviación”—, se trata de una experiencia reservada para quienes logran convertir ese sueño en vocación.
En ese sentido, la Teniente de Navío Hernández Orozco, comentó que el momento que más disfruta del vuelo es el despegue:
“La parte que más me gusta del vuelo, es el momento en que metes potencia y sientes el ruido de los motores. La aeronave inicia su carrera de despegue y ese momento en el que la aeronave despega de la Tierra y comienza su viaje al cielo, para mí es fascinante”.
El Capitán Bukovecz García, comentó que en su caso lo que más destaca al momento de volar es la adrenalina.
“Aunque sea una operación que uno haya efectuado muchas veces, no deja de sentirse esa emoción intensa, un estallido de adrenalina. Piensas: estoy a punto de hacer algo que me apasiona, algo que realmente me gusta. Cuando la aeronave despega y comienzas a ver cómo todo se vuelve más pequeño —la orografía y complejidad de las ciudades—, descubres paisajes y momentos únicos. La verdad, es una sensación de mucha alegría.”
La Armada abre el cielo a quienes sueñan con volar
Por lo anterior, invitaron a las nuevas generaciones interesadas en integrarse a la Secretaría de Marina, a formar parte de la aviación naval y a darle un propósito a sus cumplir sus sueños:
“Es algo hermoso, muy bello, ser parte de la aviación. Sí se requiere un gran esfuerzo, Sin embargo, todo es posible mediante disciplina, todo el tiempo hay que capacitarse. La verdad no cambiaría esta oportunidad por nada”, dijo la Teniente de Navio Hernández Orozco.
“Las puertas de Armada y de la aviación están abiertas para todos aquellos que deseen unirse a este gran cuerpo. Si algún día tuvieron o aún tienen ese sueño de ser piloto luchen hasta conseguirlo, claro que sí es posible”, finalizó el Capitán Bukovecz García.