Una vez que los nuevos reclutas del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional consiguen que el cuerpo aguante largas jornadas de entrenamiento así como responder a todo pulmón ―y sin desmayarse― con un: ¡Si… mi… Sargento!, es hora de comenzar con un nuevo reto en su carrera militar: aprender a desempeñar una función específica dentro de su unidad.