A través de sus cinco misiones
generales, las FFAA defienden la soberanía del país, auxilian a la población
civil y realizan acciones que contribuyen al desarrollo nacional.
A 113 años de la creación del Ejército Mexicano, “la ciudadanía puede confiar en sus Fuerzas Armadas, al tratarse de instituciones profesionales, educadas y adiestradas para servir a la sociedad y al pueblo de México en las distintas situaciones en las que se requiere su participación”, afirmó el General Brigadier de Estado Mayor Alejandro Gómez Vargas, Comandante de la 1/a. Brigada de Infantería Independiente.
El mando militar, subrayó que las cinco misiones generales que rigen al Ejército, Fuerza Aérea Mexicana y Guardia Nacional permiten a las Fuerzas Armadas actuar en múltiples escenarios, desde la defensa de la soberanía, hasta el apoyo directo a la población civil ante desastres naturales y otras necesidades públicas.
Estas cinco misiones son: defender la integridad, independencia y soberanía de la Nación; garantizar la seguridad interior; auxiliar a la población civil en caso de necesidades públicas; realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país y, en caso de desastre, prestar ayuda para el mantenimiento del orden, la salvaguarda de las personas y sus bienes, así como la reconstrucción de las zonas afectadas.
“Siempre estamos prestos al sacrificio, somos abnegados en el cumplimiento de la misión y nuestra esencia es servir a México y a los mexicanos”, recalcó el General Gómez Vargas.
DECRETO DE 1913 FUNDÓ LAS BASES POLÍTICO-JUDICIALES DEL EJÉRCITO
Cabe recordar que el Ejército Mexicano tuvo su origen el 19 de febrero de 1913, cuando el XXII Congreso del Estado de Coahuila promulgó el Decreto No. 1421, mediante el cual desconoció el gobierno de Victoriano Huerta ―quien usurpó la presidencia de Francisco I. Madero― y facultó al entonces gobernador Venustiano Carranza para integrar una fuerza armada y llevar a cabo la restitución de la República, con base en la Constitución de 1857.
“Es con este motivo y bajo este decreto que el ejército actual sienta sus bases; debe considerarse también el Plan de Guadalupe, emitido el 26 de marzo de ese mismo año por Venustiano Carranza, con el que nace el Ejército Constitucionalista, antecedente inmediato del Ejército Mexicano”, rememoró el General Alejandro Gómez.
El Comandante de la 1/a. Brigada de Infantería Independiente recordó que, al término de dicho conflicto armado y con la promulgación de la Constitución de 1917, “surgió la necesidad de reestructurar y formalizar al Ejército y a las distintas facciones que participaron en la Revolución, con el propósito de dotarlas de institucionalidad y lealtad al Poder Ejecutivo, así como de erradicar los vínculos existentes con caudillos y caciques que, en su momento, buscaban beneficios particulares”.
Dicha institucionalización se consolidó cuando el General Joaquín Amaro Domínguez, Secretario de Guerra y Marina, impulsó entre 1925 y 1931 la formalización de los procesos de ingreso, permanencia, ascensos y licenciamiento del personal militar, este último entendido como el retiro de las tropas del servicio activo.
“Había muchos generales, jefes, oficiales y clases que alcanzaron sus grados durante la Revolución; era necesario brindarles una formación académica formal que respaldara el ejercicio de sus funciones. Ese fue uno de los grandes impulsos que el General Joaquín Amaro llevó a cabo en esos años”, explicó.
El General Gómez Vargas destacó que, tras ocupar el mando de la Secretaría de Guerra y Marina, Amaro Domínguez se desempeñó como Director de Educación Militar, desde donde dio continuidad al proceso de profesionalización y fortalecimiento de la educación castrense el cual se mantiene vigente hasta nuestros días.
PLAN DN-III-E: EL MAYOR VÍNCULO CON LA POBLACIÓN CIVIL
En cuanto al Plan DN-III-E —implementado por primera vez en 1966 para auxiliar a la población civil en casos de desastre—, continúa siendo uno de los principales vínculos de las Fuerzas Armadas con la sociedad, pues
“permite el cumplimiento de las misiones generales del Ejército y es donde se evidencia, en mayor medida, la participación de su personal”, consideró el General Brigadier de Estado Mayor Alejandro Gómez Vargas.
Este plan que establece los lineamientos generales para la actuación de todas las unidades del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, se compone de tres fases: prevención, auxilio y recuperación.
En la primera fase, explicó, se busca mantener actualizado el Atlas Nacional de Riesgos, identificar rutas de evacuación y ubicar los posibles sitios para la instalación de albergues, comedores comunitarios y puntos de atención médica. Estas acciones se realizan en coordinación con las autoridades de los tres órdenes de gobierno y con el Sistema Nacional de Protección Civil.
La segunda fase —auxilio— consiste en el despliegue de tropas para intervenir en las zonas afectadas. En esta etapa se realizan labores de evacuación, atención médica y suministro de alimentos; se impulsa la recuperación de las áreas dañadas y vías de comunicación. También se instalan cocinas comunitarias y puentes aéreos, como el implementado en octubre de 2025, el más grande en la historia de México, con la participación de 23 aeronaves para auxiliar principalmente a la población de Veracruz, Puebla e Hidalgo, afectada por las lluvias.
La tercera fase es la de recuperación, en la que “el Cuerpo de Ingenieros del Ejército tiene una participación primordial, al apoyar en el despeje de las áreas y en la reconstrucción de las zonas afectadas, a fin de facilitar la recuperación de la población y, sobre todo, el restablecimiento de la vida cotidiana en las distintas regiones impactadas”.
De este modo, el Plan DN-III-E, incorporado a la planeación estratégica militar de defensa en 1965, “se ha actualizado, evolucionado y adaptado a los distintos desafíos que se presentan en todo el país”, al igual que el propio Ejército Mexicano, concluyó el General Gómez Vargas.
Finalmente, llamó a la ciudadanía a participar en las diferentes actividades conmemorativas del 113 aniversario del Ejército Mexicano e invitó a los jóvenes mexicanos a conocer a la institución a través del cumplimiento de sus obligaciones ciudadanas.
“Incorporarse al Servicio Militar Nacional es una de las vías más cercanas para conocernos, adiestrarse y compartir los valores y virtudes que distinguen a las mujeres y hombres del Ejército y la Fuerza Aérea, como una base axiológica común, independientemente del origen de cada persona”, señaló.

