Entre las Instrucciones a los Capitanes de Compañía que redactó el célebre primer presidente de los Estados Unidos de América (EE.UU)., George Washington, en el verano de 1757, hay una que puede aplicarse en cualquier fuerza armada instituida: “La disciplina es el alma de un ejército. Hace que un grupo pequeño sea temible; procura el éxito a los débiles y la estima a todos…” Vale recordar que otro militar destacado, Napoleón Bonaparte, identificó en la disciplina de un soldado la llave para sobreponerse a la adversidad y lograr objetivos difíciles.