Armas – Revista Militar

FALSOS ALADINOS

Durante las décadas en que fui profesor de epistemología, y gracias a un profesor chileno que se encontraba refugiado en México debido al golpe contra Allende, descubrí la enorme riqueza de las formas oblicuas del razonamiento. La más popular es la analogía, esa “semejanza, dice la Real Academia Española (RAE) entre cosas distintas”. Entre las más conocidas: “Su voz era suave, como la seda”. Pero descubrí otras, aún más apasionantes. 

Circulando por las calles de Atenas vi pasar un camión con la expresión “metáfora” ―meta, más allá o a través y phoerin, llevar o transportar―. Era el anuncio de sus actividades. La RAE de nuevo: “una figura retórica que traslada el sentido recto de una palabra a otro figurado”. Era un camión de mudanzas. La metáfora traslada para facilitar la comprensión de un fenómeno, lo que desconocemos. En eso la metáfora puede ser mucho más arriesgada que la analogía. También más precisa.  

Pocas metáforas son tan recurrentes como la que equipara a un navío con el Estado-nación. Fue el filósofo Platón quien inauguró la infinita serie. El barco representa la Polis. En el barco hay una tripulación que tiene la responsabilidad de las operaciones para conducción y seguridad del navío. El capitán es el filosofo-rey obligado a buscar buen puerto. El navegante es quien aplica el arte de gobernar, de poder sortear mejor las tormentas. Pero nunca debemos olvidar que los ciudadanos “físicamente poderosos, carecen de perspicacia y conocimientos para navegar o gobernar”. Los marineros representan a los políticos que discuten, compiten y conspiran para tomar el timón. Pero en está metáfora ¿dónde quedan las Fuerzas Armadas (FFAA) de un país, el nuestro, México? 

Por sus funciones constitucionales son los navegantes, los que aplican el “arte de gobernar”. El rumbo lo fija el filósofo-rey. Pero para llegar a buen puerto, el ideal de ese capitán debe pasar por la criba de los navegantes. Ellos son los que conocen las corrientes, debilidades de la embarcación, así como la mejor forma de embestir olas y marejadas. Concedamos por un momento que el filósofo-rey sigue un rumbo éticamente válido. Excelente motivo para apoyarse en sus navegantes que, seguramente, estarían de acuerdo. Cada quien a sus funciones. Y aunque el capitán quiera abreviar el trayecto, los navegantes deberán decirle que tal estrecho es peligroso, que la temporada del año no es propicia. 

Hay un momento de racionalidad en la cual interviene la experiencia y sabiduría. No en balde, por ejemplo, en los vuelos transoceánicos los capitanes son pilotos con miles de horas de vuelo. Cruzar el Atlántico en otoño conlleva retos que no están en los manuales. La conformación de las nubes, por ejemplo. El capitán de un avión con cientos de vidas en sus manos se encuentra autorizado a cambiar de altura, solicitar cambio de ruta y otros, simplemente por su lectura de las nubes. Las ha visto mil veces. Sabe lo que hay dentro de ellas. No está en el manual, no hay tiempo de corroborar la impresión.

El Estado mexicano ha estado sometido en las últimas décadas a una serie de factores cambiantes en el mundo. La velocidad del cambio es vertiginosa. En 2025, el consumo de estupefacientes por parte de Estados Unidos equivalió al PIB de Honduras. Y va en aumento. Como afirman los expertos en seguridad, por la porción de territorio el cual también crece, dominado por el narco y amenaza claramente nuestra soberanía. Hemos perdido mucha soberanía. Pero no es por la pretendida presión invasora de nuestros vecinos del norte. La soberanía la hemos perdido al interior y, en parte, porque los filósofos-reyes, no han consultado ni construido una estrategia para estas nuevas tempestades.

  1. Desde que las FFAA fueron arrojadas a la lucha contra el narcotráfico, hemos perdido control del territorio. Y ahora, ¿de quién es la responsabilidad? De las FFAA.
  2. Desde que a las FFAA se les asignó la seguridad ciudadana, el número de homicidios dolosos ha crecido exponencialmente. Parece que empieza a declinar ―ojalá―. Y ahora, ¿de quién es la responsabilidad?
  3. Desde que las FFAA con la Guardia Nacional ―adherida al mando militar―, se encuentra a cargo de funciones de seguridad, el número de desaparecidos escala sin control. Y ahora ¿de quién es la responsabilidad?
  4. Desde que las FFAA asumieron funciones de responsabilidad administrativa, la responsabilidad de los proyectos sin viabilidad recae sobre ellas. Pero nadie les consultó si aprobaban trenes de pasajeros en lugares donde el autotransporte es más eficiente. Por nuestra orografía ―Alexander von Humboldt decía que era como arrugar una hoja de papel―,  el desarrollo ferroviario tiene límites muy claros. Por cada administrativa que adoptan, aumentan los casos de corrupción.
  5. El estrangulamiento de las policías municipales y estatales, perjudicó a las FFAA. ¿Fueron consultadas? Anécdota. En alguna ocasión un alto mando del Ejército me dijo en Tijuana, necesitamos apoyo local, no conocemos el territorio.