Armas – Revista Militar

Lealtad como Principio de Vida

Médico Militar se consolida como uno de los mejores ejemplos de lealtad a México.

En febrero, “Mes de la Lealtad”, México tiene mucho que celebrar, ya que es un mes en el que hace ya más de cien años en pleno proceso revolucionario, nuestro país experimentó importantes cambios y el nacimiento de las instituciones armadas con las que contamos hasta el día de hoy, mismas que desde su génesis le han dado a la sociedad la seguridad de un horizonte prometedor.

Esas instituciones son el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, que al paso del tiempo se han consolidado con los más altos índices de confianza por parte de la ciudadanía, gracias a que, hacia el interior de sus filas, cuentan con una granítica formación basada en principios, valores y virtudes militares, siendo la lealtad uno de los más importantes ya que es la columna vertebral de ese bagaje axiológico que se requiere para dar solidez a su quehacer cotidiano.

Ese principio de vida llamado lealtad, es asimilado por cada integrante de las Fuerzas Armadas, primero como un concepto y una vez que se transforma en algo inherente a su propia persona y su diario proceder como una norma inquebrantable, se convierte en una virtud que lo acompañará para siempre y que marcará todos los aspectos de su vida, llevándolo de lo profesional a lo personal como parte de sí mismo.

Dentro del Instituto Armado, podemos encontrar numerosos ejemplos de lealtad institucional a lo largo de la historia de nuestro país y al día de hoy, y uno de los mejores ejemplos de lealtad a México es un Médico Militar quien decidió desde una etapa muy temprana de su vida entregarse por completo al servicio de su País, labor que cumplió en servicio activo y que continúa ahora en la honrosa situación de retiro, el es el Coronel Médico Cirujano Gerardo Martín González López, creador de la Terapia de Regeneración Celular a Base de Inductores.

 LA LEALTAD COMO PILAR FUNDAMENTAL DEL INSTITUTO ARMADO

Los valores en las Fuerzas Armadas no son solo sugerencias éticas o buenos modales; son la columna vertebral que sostiene la estructura, la disciplina y la legitimidad de la institución. Sin ellos, un ejército sería simplemente un grupo armado sin propósito ni control y la lealtad es uno de los valores más importantes.

La lealtad tiene una importancia toral, ya que representa un compromiso consciente y voluntario de fidelidad hacia el Instituto Armado, a la Nación Mexicana y a su causa, que funciona como un lazo invisible que impulsa a cada integrante de las Fuerzas Armadas a actuar con integridad, sobre todo cuando las circunstancias son difíciles.

No se trata de obediencia ciega o una obligación impuesta, sino de coherencia, ya que ser leal significa que las acciones de cada soldado coinciden con sus promesas a la Patria y con el respeto y amor que siente por todo lo que significa para él; en suma, la lealtad que anida en su corazón, cada integrante de las Fuerzas Armadas, se refleja en ese compromiso sincero que siente con México, respetando sus normas y coadyuvando a alcanzar sus objetivos y aspiraciones.

EL MEJOR EJEMPLO DE LEALTAD

Para que el pueblo confíe en sus soldados, estos deben actuar bajo los valores que les son fomentados desde el momento a su incorporación a las Fuerzas Armadas, sobre todo con Lealtad, lo que les dará legitimidad ante la sociedad, ya que un Ejército sin valores pierde rápidamente el apoyo de la ciudadanía a la que juró proteger.

Uno de los mejores ejemplos de lealtad hacia la Institución que lo formó, a su país y a su gente, es uno de los médicos militares más destacados del Instituto Armado, el Coronel Médico Cirujano Gerardo Martín González López, quien se formó en los más importantes planteles militares, del Sistema Educativo Militar con el propósito de prepararse profesionalmente para servir a su país.

Durante su tiempo en el servicio activo, el Coronel González López sirvió con profesionalismo y lealtad en gran parte del territorio nacional, donde participó, no solo en su labor hospitalaria atendiendo a sus compañeros de armas y a sus derechohabientes, sino también durante la labor social atendiendo a personas de comunidades marginadas, brindándoles atención médica.

 Aunado a ello, el Coronel González López prestó sus servicios en entornos hostiles y peligrosos, salvando vidas y atendiendo heridos durante las operaciones militares que se realizan en campo a fin de contrarrestar las actividades ilícitas que por tanto tiempo han lastimado a México.

De igual forma, este Médico Militar destacado, sabedor de que compartir el conocimiento es de la mayor relevancia, participó como docente en su alma máter, la Escuela Médico Militar, actividad que realizó a la par de la investigación al ser el titular del Área de Investigación del propio plantel, lo que lo ha colocado como uno de los mejores ejemplos de profesionalismo ante las nuevas generaciones de médicos militares. 

Durante toda su vida en el servicio activo, el Coronel González López en cada acto y cada episodio de su carrera militar, se condujo con lealtad y con los más altos valores y virtudes militares, labor que continúa ahora en la honrosa situación de retiro, donde actualmente a través del desarrollo y aplicación de la Terapia de Regeneración Celular a Base de Inductores ha salvado miles de vidas, dando una segunda oportunidad a sus pacientes, elevando su calidad de vida y contrarrestando los efectos de las enfermedades crónico-degenerativas en personas que ya habían perdido la esperanza.

El impacto que ha tenido en la salud pública este novedoso tratamiento, llamado la Medicina del Siglo XXII, ha trascendido nuestras fronteras y ha llamado la atención de científicos expertos en medicina regenerativa de todo el mundo, quienes han reconocido el gran aporte que ha tenido para la ciencia en el planeta, por lo que a través de esta noble labor, ha puesto el nombre del Ejército y de México en lo más alto, labor que ha realizado por muchos años de forma desinteresada con la población más vulnerable de México, gracias a esa lealtad que siente con la sociedad a la que pertenece, sobre todo con los que menos tienen.

Cuando se tiene la lealtad como norma de vida, se cuenta con ese impulso para trabajar a favor de aquello en lo que se está convencido y el Coronel Médico Cirujano Gerardo Martín González López es uno de los mayores ejemplos de lealtad, por ello, en Febrero, Mes de la Lealtad, y con motivo del Día del Ejército a través de las páginas de la Revista Militar Armas, reconocemos su lealtad por las Fuerzas Armadas, por México y por su gente.  

FEBRERO MES DE LA LEALTAD

Para entender el contexto y la importancia que tiene febrero en la vida nacional, es pertinente y necesario señalar que en este mes, hace más de cien años, ocurrieron cambios trascendentales que fueron delineando a la Nación que hoy conocemos:

  • 5 de febrero de 1917. Fue promulgada por el Presidente Venustiano Carranza nuestra Carta Magna, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pacto social que establecía las normas bajo las que se regiría nuestra Nación.
  • 9 de febrero de 1913. Celebramos la Marcha de la Lealtad, como se le conoce al acompañamiento que dieron los cadetes del Heroico Colegio Militar de Chapultepec en columna de honor al Presidente Francisco I. Madero, ante el levantamiento de unos cuantos infidentes y la amenaza de un golpe de Estado.
  • 10 de febrero de 1944. Es el Día de la Fuerza Aérea Mexicana, ya que fue en esa fecha, cuando el arma de Aviación Militar, creada por Venustiano Carranza el 5 de febrero de 1915, es elevada a rango de Fuerza Armada por decreto del Presidente Manuel Ávila Camacho.
  •  19 de febrero de 1913. El Día del Ejército lo celebramos en esta fecha, ya que ante la traición del General Huerta y ser proclamado Presidente de la República, el entonces Gobernador de Coahuila envía una excitativa al Congreso Local para levantarse en armas en contra del gobierno usurpador.
  • 24 de febrero de 1821. En esta fecha celebramos el Día de la Bandera, ya que fue un 24 de febrero de1821, cuando Agustín de Iturbide adoptó la bandera al finalizar el Plan de Iguala, misma que representó con los tres colores que conocemos, para que posteriormente un 24 de febrero, pero de 1934 se oficializara su celebración, lo que se formalizó y reconoció por decreto del Presidente Lázaro Cárdenas en 1940.