Cada 1 de junio México mira, aunque sea por un instante, hacia el mar. Pero el mar no es solo horizonte, espuma, comercio, bandera o puerto. El mar es memoria, sacrificio y patria líquida. Es tumba gloriosa de hombres buenos, altar donde muchos marinos mexicanos ofrendaron juventud, salud, familia y vida, sin pedir más recompensa que el deber cumplido.