Por su ubicación geográfica y compleja topografía, México es vulnerable a fenómenos como ciclones tropicales, lluvias intensas, sequías, olas de calor, frentes fríos y tormentas severas, las cuales con frecuencia generan emergencias que demandan una respuesta inmediata. Ante este panorama, el 17 de junio de 1966, el Ejército Mexicano dio a conocer el Plan DN-III-E, instrumento operativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA) para auxiliar a la población civil en casos de desastre.