La combinación de maquinaria, transporte y equipo de rescate garantiza una intervención rápida en zonas afectadas
Por su ubicación geográfica y compleja topografía, México es vulnerable a fenómenos como ciclones tropicales, lluvias intensas, sequías, olas de calor, frentes fríos y tormentas severas, las cuales con frecuencia generan emergencias que demandan una respuesta inmediata. Ante este panorama, el 17 de junio de 1966, el Ejército Mexicano dio a conocer el Plan DN-III-E, instrumento operativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA) para auxiliar a la población civil en casos de desastre.
A seis décadas de su creación, el plan constituido de tres fases ―Prevención, Auxilio y Recuperación ― se ha ido transformando y equipando para brindar atención de forma oportuna. Su eficacia lo ha convertido en un referente internacional, al grado de ser replicado por diversos países de América Latina.
¿Cómo se integra la fuerza de apoyo para casos de desastre?
La atención es brindada a través de la Fuerza de Apoyo para Casos de Desastre (F.A.C.D.), integrada por maquinaria, equipos de rescate y medios de movilidad que brindan a la institución la capacidad de desplegarse rápidamente a cualquier punto del país.
El Teniente Coronel E.M. Juan Manuel Rodríguez Flores, Comandante de esta unidad especializada explicó que la activación del Plan DN-III-E
“ocurre cuando los mandos militares territoriales, en coordinación con autoridades estatales, determinan que la emergencia requiere recursos adicionales para atender a los damnificados. A partir de ese momento comienza una operación que involucra la integración de componentes procedentes de distintas unidades y organismos militares, los cuales se concentran para emprender el despliegue hacia la zona afectada”.
Logística militar de la FACD del Ejército mexicano
Una vez desplegadas las operaciones de auxilio a la población, se realiza un sobrevuelo para localizar comunidades aisladas, evaluar daños en la infraestructura e identificar las áreas que requieren atención inmediata. Esta información permite planear y distribuir de manera precisa los recursos humanos y materiales así como optimizar esfuerzos en puntos críticos.
“Las acciones de la F.A.C.D. abarcan evacuaciones y rescates, distribución de víveres, traslado de personal especializado, remoción de escombros y apoyo en el restablecimiento de servicios esenciales. Para ello, cada agrupamiento desempeña una función específica dentro de una estructura coordinada que opera bajo un mando único”, agregó el Teniente Coronel Rodríguez.
Unidad circunstancial brinda soporte logístico y operativo
La Fuerza de Tarea de Emergencia Valle de México se integra de manera circunstancial y durante la temporada de ciclones con personal proveniente de distintas unidades militares del país.
En la fase de Auxilio del Plan DN-III-E establece el sistema logístico capaz de movilizar personal, equipo y suministros mediante puentes aéreos, terrestres y fluviales. Posteriormente, participa en la rehabilitación de servicios públicos y recuperación de las zonas afectadas.
Actualmente opera con dos compañías integradas por 83 elementos cada una, especializadas en labores como remoción de escombros, limpieza de viviendas, búsqueda y rescate, así como atención directa a la población. Aunque la fuerza se integra de forma temporal, sus integrantes cuentan con adiestramiento permanente en sus respectivas unidades, el cual se intensifica durante la temporada de contingencias para garantizar una respuesta inmediata y eficaz.
Paracaidistas: respuesta en terrenos de alto riesgo
Como parte de este despliegue estratégico de la F.A.C.D., participan 20 elementos de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, especializados en navegación terrestre, reconocimiento de terreno y descenso por cuerdas, capacidades que les permiten operar en barrancas, laderas y otras zonas de difícil acceso.
Acantonados en Santa Lucía, Estado de México, estos equipos pueden movilizarse en cuestión de horas hacia cualquier punto del país. Al recibir la alerta, realizan un análisis de las condiciones del terreno y definen las rutas más seguras para iniciar las labores de búsqueda y rescate, lo que permite a esta fuerza actuar con rapidez en situaciones de emergencia.
BAE: rescate urbano, montaña y materiales peligrosos
El Batallón de Atención a Emergencias (B.A.E.), integrado por 597 elementos permite atender de manera simultánea diferentes tipos de contingencias. Entre sus componentes destacan equipos de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, alta montaña y espacios confinados, especialistas QBRN (Emergencia Química, Biológica, Radiológica o Nuclear), bomberos, rescatistas acuáticos y 20 binomios canófilos.
Recientemente, la unidad obtuvo la certificación de Equipos Urban Search and Rescue (USAR) nivel pesado, otorgada por el Sistema Nacional de Protección Civil (CINAPROC). Además, el 20% de su personal está integrado por mujeres, cuya participación refleja la creciente presencia femenina en tareas altamente especializadas de auxilio y rescate.
La Sargento 1/o. Zuleyma Areli Tenreiro Navarro, quien cuenta con la especialidad de Búsqueda y Rescate en Alta Montaña, explicó que durante estas operaciones es indispensable monitorear la presencia de gases peligrosos y niveles de oxígeno antes de permitir el ingreso de los equipos de auxilio.
“Si un rescatista ingresa a una atmósfera con menos de 19.5 % de oxígeno, puede sufrir hipoxia y perder el conocimiento. Por ello, el personal emplea equipo especializado y sigue procedimientos rigurosos de seguridad que permiten desarrollar las labores en entornos complejos, minimizando riesgos para los rescatistas y las víctimas”, explicó.
Además de mantener un entrenamiento permanente, el personal recibe atención psicológica especializada que le permite afrontar situaciones de alta exigencia y mantenerse en condiciones óptimas para las labores de rescate.
“Cualquier persona podría participar en este tipo de rescates teniendo la preparación adecuada. Las mujeres pueden desarrollar las mismas habilidades que los hombres, aunque su fuerza no sea la misma. Las mujeres pueden lograr lo que se propongan. Me siento muy orgullosa de pertenecer al Batallón de Atención a Emergencias”, destacó la Sargento Tenreiro.
Transmisiones crea redes de comunicación
Mientras rescatistas desarrollan sus labores en las zonas afectadas, cinco células de personal de Transmisiones y una de Informática mantienen el enlace permanente entre los agrupamientos operativos y los mandos responsables mediante el establecimiento de un Centro Principal de Comunicaciones.
Su misión es restablecer de forma inmediata los servicios de voz, datos y video que permiten coordinar las operaciones de auxilio. Para ello emplean sistemas de radio de corto y largo alcance, tecnología satelital y equipos informáticos de alto desempeño, capaces de garantizar la transmisión de información estratégica las 24 horas, incluso cuando la infraestructura de comunicaciones civil ha quedado fuera de servicio.
Sanidad: atención prehospitalaria en cualquier terreno
Integrado por un grupo de comando y cinco células sanitarias —cada una con un médico, una enfermera y dos camilleros—, el Servicio de Sanidad brinda atención prehospitalaria, estabilización de pacientes y clasificación de lesionados durante situaciones de desastre, con el objetivo de garantizar la atención médica en cualquier tipo de terreno.
Este equipo dispone de botiquines de primeros auxilios, tanques de oxígeno, desfibriladores externos automáticos, férulas e implementos para inmovilización y traslado de pacientes. Además de ambulancias convencionales para entornos urbanos y vehículos todo terreno, capaces de acceder a zonas de difícil acceso. Entre ellos, destaca la ambulancia tipo Jordania, unidad diseñada para el traslado masivo de pacientes.
“En su interior puede albergar hasta 12 personas de manera simultánea, incluyendo pacientes en estado crítico que requieren monitoreo constante, lesionados estables y personas ambulatorias. Incorporada al servicio desde 2016, esta plataforma amplía significativamente la capacidad de respuesta médica durante contingencias de gran magnitud, permitiendo la evacuación y traslado de múltiples pacientes en una sola operación”, aseguró la Teniente María Luisa Luna López, Jefa del Grupo de Comando de Emergencia.
Ingenieros restablecen accesos para acelerar la ayuda
Las tareas de recuperación también contemplan la intervención del Agrupamiento de Ingenieros. Su función consiste en la remoción de escombros, limpieza de calles y avenidas, así como la rehabilitación de caminos dañados por inundaciones, deslaves u otros fenómenos naturales. Para ello dispone de maquinaria pesada como cargadores frontales, retroexcavadoras, tractores bulldozer, excavadoras y motoniveladoras.
Estas capacidades permiten abrir accesos, despejar rutas de comunicación y facilitar el ingreso de ayuda humanitaria, así como servicios de emergencia, lo que contribuye a acelerar la recuperación de las comunidades afectadas.
Entre quienes integran este agrupamiento se encuentra la Sargento 1/o. Yareli Hernández Torres, primera operadora certificada de maquinaria pesada del Ejército Mexicano con este grado jerárquico. Con siete años de servicio, reconoce que uno de sus principales retos fue abrirse camino en una actividad tradicionalmente desempeñada por hombres.
“Para mí es un reto, porque todos los días se aprenden cosas nuevas. Uno nunca termina de aprender y siempre adquiere conocimientos de sus compañeros. Es un orgullo ser operadora de maquinaria y representar a todas las mujeres que vienen detrás, y desean formar parte de este grupo dedicado a ayudar a quien más lo necesita”, expresó la militar, quien ha participado en diversas labores del Plan DN-III-E, entre ellas las realizadas en el estado de Colima.
Intendencia mantiene la operación en marcha
Finalmente, el Servicio de Intendencia garantiza la continuidad de la logística militar de la F.A.C.D. del Ejército Mexicano, mediante el suministro de alimentos al personal desplegado, así como a la población en condiciones vulnerables. Este agrupamiento está integrado por cinco células de Intendencia, una cocina móvil y una unidad tortilladora.
La cocina móvil cuenta con áreas de almacenamiento, refrigeración y congelación de víveres, sistema de purificación de agua y equipo de cocción suficiente para preparar hasta 3 mil 500 raciones diarias en condiciones de campaña. La tortilladora cuenta con capacidad para producir hasta 180 kilogramos de tortillas al día, lo que permite proporcionar alimentos calientes, higiénicos y oportunos tanto al personal militar como a quienes participan en las labores de auxilio.