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Armas – Revista Militar

Tlalpan cumple medio siglo como nido del Heroico Colegio Militar

Sheinbaum reconoce las instalaciones como patrimonio histórico de México.

El Heroico Colegio Militar (HCM) celebró este 3 de septiembre el 50 aniversario de la inauguración de su sede permanente en Tlalpan, Ciudad de México, con una ceremonia encabezada por Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México quien señaló que estas instalaciones “no son solamente un espacio de formación, son parte del patrimonio histórico de México”.

En el evento que contó con la presencia de representantes de los ejércitos de China, Colombia, Corea del Sur, Cuba, El Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Sri Lanka, Rusia y Uruguay, se llevó a cabo una representación teatral de la gesta heroica del Castillo de Chapultepec y, la Marcha de la Lealtad, hazañas que le valieron el título de Heroico al Colegio Militar, así como un recorrido por las distintas sedes que ocupó la institución a lo largo de su historia, hasta su establecimiento en Tlalpan.

27,000 oficiales del Ejército se han formado en Tlalpan 

En su discurso conmemorativo, el General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional destacó que, durante estos 50 años de permanencia en Tlalpan, el Heroico Colegio Militar ha formado a 27 mil oficiales del Ejército Mexicano, entre ellos, los dos últimos secretarios de la Defensa Nacional, además de 2 mil oficiales de la Guardia Nacional.

Asimismo, resaltó que los “aguiluchos” han representado a las Fuerzas Armadas Mexicanas y a México en desfiles militares realizados en Chile, China, Francia, Guatemala, Nicaragua, Perú y República Dominicana, llevando consigo la tradición y los valores adquiridos durante su formación militar.

El alto mando de la Defensa señaló que, mientras en las antiguas instalaciones del Heroico Colegio Militar en Popotla se formaban alrededor de 500 cadetes, la sede actual cuenta con capacidad para 5 mil, lo que ha permitido atender las necesidades de formación de cuadros de mando del Ejército Mexicano y, actualmente, también de la Guardia Nacional.

Reiteró la promesa expresada durante la inauguración de las instalaciones de Tlalpan, el 13 de septiembre de 1976, cuando el entonces secretario de la Defensa Nacional, General Hermenegildo Cuenca Díaz, señaló que ser soldado significaba:

“Integrarse a un ejército de paz que sirve a las instituciones. Ser cadete significa anhelar y convertirse en soldado del desarrollo nacional. Soldado sin dudas, sin temores; soldado de labor constructiva y fecunda, soldado que auxilia a la población civil, ciudadano colaborador del progreso social que ha tomado los idearios de la Revolución Mexicana”.

Finalmente, el General Ricardo Trevilla Trejo reiteró a la presidenta de México la lealtad y el compromiso de quienes integran el Heroico Colegio Militar:

“Mientras en estas alturas del Valle de México sigan elevándose los Aguiluchos del Heroico Colegio Militar, mientras en este templo del honor siga viva la llama de la lealtad institucional, este majestuoso lugar seguirá siendo el yunque forjador de los futuros mandos del Ejército y de la Guardia Nacional”.

Sheinbaum reconoce cercanía de las FFAA con la población ante la dificultad

En su turno, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, destacó que, las Fuerzas Armadas han estado presentes en la defensa de la nación, seguridad interior, seguridad pública y desarrollo del país, además de mantener una estrecha cercanía con la población en momentos de dificultad, como terremotos, huracanes, inundaciones y otras calamidades.

“Por eso el heroísmo de nuestras Fuerzas Armadas no pertenece al pasado, siempre está presente en el México de hoy y en el futuro. Está en el servicio cotidiano, en la disciplina, en el sacrificio silencioso y en la decisión de estar siempre donde México les necesita”, expresó.

En este sentido, la presidenta invitó a las nuevas generaciones de cadetes a preservar la memoria de quienes les antecedieron y a mantener vigente el legado del Heroico Colegio Militar, mediante la preparación, así como servicio a la nación.

“Sigan estudiando, preparándose y sirviendo con la misma convicción que ha distinguido al Heroico Colegio Militar a lo largo de su historia. Porque México reconoce a quienes lo han defendido, honra a quienes han dado su vida por la patria y confía en quienes hoy tienen el privilegio y la responsabilidad de servirla”.

Se honra legado de quienes han formado parte del HCM

A lo largo de la ceremonia, la presidenta de México pasó la lista de honor del Heroico Colegio Militar y, en homenaje a los discentes caídos, 18 compañías de cadetes realizaron una salva de fusilería.

Los integrantes del presídium develaron una placa conmemorativa por el 50 aniversario de la inauguración de las instalaciones de Tlalpan. Así mismo, como parte de los reconocimientos, se entregó la Condecoración de Perseverancia por la Patria al General de División P.A.E.M. Miguel Eduardo Hernández Velázquez, integrante de la primera antigüedad que cursó sus estudios castrenses en la sede de Tlalpan y que continúa prestando sus servicios a la institución.

Por último, se entregaron un libro y una moneda conmemorativa en reconocimiento al arquitecto Agustín Hernández Navarro, autor del proyecto y de la edificación del Heroico Colegio Militar en Tlalpan, reconocimiento recibido por su hijo Alejandro Hernández Kegui.

El significado de los edificios del Heroico Colegio Militar

Con 202 años de historia, el Heroico Colegio Militar ha ocupado 14 sedes a lo largo de su trayectoria ―muchas de ellas originalmente destinadas a otros propósitos―, hasta establecerse de manera permanente, en 1976, en su actual sede de Tlalpan, Ciudad de México.

La construcción de este complejo fue resultado de la visión del General Hermenegildo Cuenca Díaz, entonces Secretario de la Defensa Nacional, mientras que el proyecto arquitectónico estuvo a cargo de los arquitectos Agustín Hernández Navarro y Manuel González Rul. Ambos concibieron el conjunto bajo el nombre de Tepochcalli, expresión que alude a la casa de los jóvenes guerreros del pueblo.

Con una extensión de 386 hectáreas, fue construido en apenas dos años con la participación de cerca de 3 mil 400 obreros. Su diseño arquitectónico integra referencias de distintas culturas prehispánicas y simbolismos vinculados con la identidad militar.

En el acceso principal, dos águilas monumentales custodian el umbral que atraviesan los cadetes al asumir el deber de obediencia. El Edificio de Gobierno representa el rostro de Huitzilopochtli, dios mexica de la guerra, y conduce hacia la Sala de Banderas, donde se resguarda el máximo símbolo representativo de la patria.

Los dormitorios, denominados Independencia, Reforma y Revolución, tienen la forma simbólica de águilas que protegen a sus “aguiluchos”. 

El comedor y el gimnasio representan a la serpiente emplumada, las dos piscinas olímpicas representan a Quetzalcóatl, deidad vinculada con las aguas de la lealtad y el conocimiento; mientras que el edificio de docencia y el auditorio evocan al águila de Cuauhtémoc.