Armas – Revista Militar

MÉXICO PROYECTÓ SU INDEPENDENCIA AL CONSOLIDAR PODER MARÍTIMO NACIONAL

La enseñanza más importante de la batalla librada en Veracruz entre 1821 y 1825, “fue que México debe contar con una Armada con la capacidad, diseño y entrenamiento necesarios para proyectar la soberanía e independencia de nuestra nación”, expresó el Capitán de Corbeta Juan Alberto Medina Chavarría perteneciente a la Unidad de Historia y Cultura Naval, al recordar los hechos que marcaron la Consolidación de la Independencia en la mar, hace ya dos siglos.  

Mientras que México carecía de una flota naval, capaz de defender la soberanía en el mar; en San Juan de Ulúa, las tropas españolas mantenían el control del tráfico marítimo y de las operaciones comerciales, lo que significaba una seria limitación para el naciente Estado mexicano.

El historiador explicó que, al reorganizarse la administración pública del país, se crearon el 4 de octubre de 1821 cuatro Secretarías de Estado, entre ellas la de Guerra y Marina, bajo la dirección del Teniente de Navío Antonio de Medina Miranda.

“Por lo que en esos años empezamos a adquirir por compra, barcos en el extranjero. El primer buque que se compró fue la Goleta Iguala, que llegó a territorio mexicano en abril de 1822. Un buque de vela comprado a Estados Unidos para ser parte de la primera flota de bandera mexicana”.

PRIORIZAR ESTRATEGIA SOBRE FUERZA

Mientras que los marinos mexicanos adquirían experiencia en el mar, y la secretaría compraba barcos a Inglaterra tipo fragatas, a vela, y cañoneros como el “Libertad”, el último reducto español asentado en San Juan de Ulúa recibía suministros y refuerzos desde la Habana y otros puertos aliados ―mediante rutas de contrabando― como armas, municiones, medicamentos y alimentos, mismos que llegaban gracias a la intervención de navíos extranjeros, incluso de Estados Unidos.

Ante esta situación, y las características marítimas del fuerte del San Juan de Ulúa, ―cuyos arrecifes dificultaban cualquier intento de ataque directo―, los marinos mexicanos concentraron sus esfuerzos en romper el puente logístico que abastecía al fuerte, bloquearon entonces, sus líneas de comunicación marítima y asfixiaron paulatinamente la resistencia enemiga.

Tras cuatro años de operaciones navales, el 23 de noviembre de 1825, el fuerte de San Juan de Ulúa cayó. Los españoles, debilitados por enfermedades como el escorbuto, o la falta de medicamentos y desgaste físico, firmaron su rendición y abandonaron definitivamente el territorio mexicano.

“Con el abandono del baluarte de San Juan de Ulúa por parte del último reducto español establecido en territorio mexicano, se consumó la independencia nacional. La flota recientemente adquirida cumplió su propósito, la noticia del valor y heroísmo de los marinos mexicanos se difundió por todo el país.

A partir de ese momento, México consolidó su declaración de independencia y emprendió negociaciones internacionales para ejercer el control absoluto del puerto de Veracruz, con lo que reafirmó su condición de nación soberana e independiente”, relató el Capitán de Corbeta Medina Chavarría.

PODER NAVAL: PILAR DE LA DEFENSA NACIONAL

Con la recuperación del puerto de Veracruz, México logró ejercer plenamente su soberanía marítima, así como establecer relaciones diplomáticas y comerciales con otras naciones, sin el obstáculo de una potencia extranjera que controlará su principal vía de comunicación con el mundo.

A raíz de la lección aprendida y la falta de una escuela de formación de marinos navales especializada, se fundó la primera Escuela Naval Militar en el poblado de Tlacotalpan, Veracruz, con el propósito de formar marinos de preparación militar y conocimientos técnicos comprometidos con el servicio y defensa de la patria.

“Y fue muy difícil ya que toda la herencia naval que teníamos realmente era de los españoles”, destacó el historiador de la Marina.

CONTAR CON OFICIALES DE FORMACIÓN, UNA NECESIDAD ESTRATÉGICA

Hoy, dos siglos después, la Secretaría de Marina–Armada de México cuenta con más de treinta establecimientos educativos y unidades operativas distribuidos a lo largo del país. Las nuevas generaciones de marinos se preparan en diversas ramas como: operaciones navales, sanidad, intendencia, aeronáutica e infantería de marina. Además, la institución ofrece programas de especialización, maestría y doctorado, lo que refleja la evolución de una Armada moderna, profesional y en constante desarrollo.

En el ámbito operativo, la Marina dispone de patrullas oceánicas con capacidad para operar fuera de las 200 millas náuticas de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) mediante el trinomio naval: buque, helicóptero e interceptora, con el cual se protegen los recursos marinos, se salvaguarda la vida humana en la mar y combaten los ilícitos marítimos.

Por otro lado, en las zonas costeras, las patrullas interceptoras y guardacostas garantizan la seguridad de las embarcaciones mexicanas y brindan apoyo a la ciudadanía durante temporadas vacacionales o situaciones de emergencia.

FLOTA REPRESENTA EL COMPROMISO INSTITUCIONAL

El Capitán Medina Chavarría destacó que, a diferencia de la Armada de hace dos siglos, hoy la institución cuenta con tecnología de punta, personal altamente capacitado y una infraestructura sólida para cumplir con su misión constitucional.

“La evolución, aunque no ha sido a pasos agigantados, ha sido constante y refleja el compromiso de México con la defensa de su soberanía marítima”, concluyó el historiador de la Marina.