Armas – Revista Militar

Profesionales de la emergencia: El riguroso adiestramiento que forja al personal del BAE

Este 2026, el Batallón de Atención a Emergencias (B.A.E.) del Ejército Mexicano celebra tres años de servir como la célula de respuesta inmediata durante casos de emergencias y desastres naturales que afectan a la población civil en nuestro país.

Desde su pase de entrada, el 16 de junio de 2023, esta unidad se conformó con 597 elementos de diferentes especialidades técnicas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) como Fuerzas Especiales, Paracaidistas, Infantería y Policía Militar, además de rescatistas provenientes de la vida civil, quienes recibieron una capacitación intensiva en rescate y atención de emergencias.

Especialidades técnicas del personal militar del BAE

Cuenta con las especialidades de: Búsqueda y rescate en alta montaña; Operaciones en espacios confinados y túneles; Espeleología; Atención en minas colapsadas; Rescate vertical; Rescate acuático y buceo; Respuesta a incidentes QBRN (Químicos, Biológicos, Radiológicos y Nucleares); Combate de incendios forestales y estructurales, así como Binomios Canófilos para la localización de víctimas.

Facultades con las que el B.A.E. ha participado en gran número de emergencias, entre las que destacan misiones de búsqueda y rescate en zonas de alta montaña como el Ajusco, Pico de Orizaba, Nevado de Toluca y la Malinche, además de labores de auxilio en minas colapsadas y zonas inundadas en Veracruz e Hidalgo.

“El año pasado en Veracruz, realizamos puentes aéreos durante las inundaciones, pues la gente se quedó incomunicada, les llevamos alimentos. Apenas venimos regresando de las inundaciones de Hidalgo, también fuimos a buscar a una muchachita en la Marquesa y un señor en el Ajusco; de los derrumbes de la mina en Sinaloa, sacamos cuatro cuerpos.

Salimos casi diario, quisiéramos que no hubiera razón para salir, que no pasan estos incidentes.  A veces son eventos que no se puede prever y llegan a suceder, pero para eso estamos nosotros, para ayudar a las personas que lo necesiten”, señaló el Capitán 2/o. Enrique Ángel Vences Manso, Comandante de la Compañía de Búsqueda y Rescate en Alta Montaña del B.A.E.

¿Cómo es el adiestramiento del Batallón de Atención a Emergencias?

Las instalaciones del Batallón de Atención a Emergencias, ubicado en el Campo Militar No. 37-D en Santa Lucía Estado de México cuentan con diversas instalaciones en las que los integrantes de esta unidad se entrenan físicamente para poder cumplir con las diferentes misiones de rescate y auxilio a la población en casos de desastres.

En la Compañía de Búsqueda y Rescate en Alta Montaña, los rescatistas se adentran en un laberinto subterráneo de aproximadamente 200 metros de longitud. En este espacio, el personal aprende a desplazarse entre túneles oscuros a una profundidad de siete metros, bajo temperaturas cercanas a los 37 grados centígrados, con humedad.

El recorrido incorpora obstáculos como grava, llantas y pasos reducidos; incluso, algunas áreas son inundadas deliberadamente para incrementar el nivel de dificultad y obligar a los rescatistas a operar bajo presión, con visibilidad mínima y en condiciones de alta exigencia física y mental.

La instalación también cuenta con una estructura conocida como el “changódromo”, donde los rescatistas practican ascensos y descensos mediante cuerdas de espeleología, así como maniobras de estabilización y extracción de víctimas en escenarios de siniestro. Durante los ejercicios, el personal avanza acompañado de binomios canófilos entrenados para localizar personas atrapadas, a través del olfato.

“La mayoría de los perros le tiene miedo a las alturas, pero aquí aprenden a superarlo”,

comentó el Capitán Vences Manso, quien explicó que, una vez dentro del área de entrenamiento, el elemento canino es liberado para realizar labores de reconocimiento y localización de objetivos. Al encontrar a una víctima, el perro ejecuta un marcaje mediante ladridos para señalar el punto exacto.

Posteriormente, el manejador ordena al perrito a regresar junto a él mientras evalúa si la extracción de la víctima puede realizarse de manera inmediata o si requiere apoyo adicional. Una vez asegurada la persona, el personal procede al empaquetamiento y a la maniobra de elevación vertical para extraerla del lugar del siniestro.

“Los rescatistas son personas delgadas, pero con excelente condición física, ya que necesitan desplazarse por espacios reducidos y, al mismo tiempo, tener la capacidad de extraer personas de hasta 120 kilogramos en condiciones adversas.

La fortaleza psicológica también es importante, muchas veces nos encontramos en escenarios con personas fallecidas de tres o cuatro días que pueden generar un impacto visual importante”.

Búsqueda y rescate con binomios caninos

En el área de Adiestramiento BREC (Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas), los binomios canófilos entrenan para localizar personas atrapadas bajo escombros, túneles y estructuras derrumbadas.

“Aquí el canófilo entra a buscar, su manejador le indica el ángulo donde fue confirmado en la primer búsqueda y ahí el canófilo confirma que hay una posible víctima”, explicó la Soldado Elena Suleimi Martínez Aguilar.

En este módulo, los perritos son sometidos a distintos adiestramientos que los hacen capaces de detectar el olor del ser humano, pues este suele cambiar con las condiciones del entorno.

Dichos ejemplares provienen del Centro de Producción Canina del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, ubicado en el Campo Militar 37-C, en San Miguel de los Jagüeyes, Estado de México, donde son criados bajo cuidados especializados para posteriormente ser enviados a este batallón, donde continúan su preparación operativa en el Módulo de Adiestramiento Canino.

Adiestramiento de reacción inmediata contra incendios

En el módulo Contra incendios, los elementos del B.A.E. se capacitan en el uso del Equipo de Protección Personal (EPP), manejo de mangueras, boquillas, comportamiento del fuego, y tipos de chorros de agua, durante ejercicios con fuego controlado.

“La práctica nos da más velocidad, eficacia, eficiencia y menor tiempo para atender la emergencia”, explicó el Sargento 1/o. Cristian Velázquez Ramos, instructor encargado del módulo.

En la práctica de encapsulamiento de flama, el personal dirige una línea de agua hacia un tanque de gas en combustión, lo que genera una barrera de protección para los elementos desplegados en la misma línea. El chorro cumple una doble función: reduce la temperatura del cilindro y encapsula la flama. Una vez controladas las condiciones de riesgo, un elemento puede aproximarse de forma segura para cerrar la válvula del cilindro y evitar una posible explosión.

Especialistas en rescate acuático BAE

En las instalaciones acuáticas de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, los integrantes de la Sección de Rescate Acuático se entrenan para convertirse en Buzos de Rescate capaces de nadar largas distancias, con una persona a cuestas y bajo condiciones adversas del mar.

“Las primeras habilidades que debe desarrollar un buzo son apnea de profundidad, apnea lineal, recuperación de lastre y natación”, explicó el Subteniente Jesús Bautista Martínez, perteneciente al Batallón de Atención a Emergencias.

El primer reto consiste en aprender a sumergirse a 35 metros de profundidad utilizando únicamente la fuerza de sus pulmones. Posteriormente aprenden a sostener una flotación de 20 minutos sin ningún tipo de apoyo, finalmente deben dominar la natación libre de 300 metros, la cual deben completar en menos de nueve minutos.

En el ejercicio de simulación de búsqueda subacuática, los buzos realizan distintos tipos de entrada al agua: negativa, comando y espaldas, dependiendo de las condiciones de la operación. Una vez sumergidos, avanzan mediante señales tácticas y visuales, únicas formas de comunicación en un entorno donde el sonido desaparece, tras hallar a la víctima los elementos lo aseguran en una camilla acuática para su traslado a la superficie.

Adiestramiento militar para atención de desastres, abierto a todo el personal de FFAA

Para los miembros del Ejército Mexicano, Fuerza Aérea y Guardia Nacional que deseen colaborar en la aplicación del Plan DN-III-E, el B.A.E. cuenta con el Curso de Brigadistas, donde el personal de todas las armas y servicios pueden adquirir los conocimientos básicos para actuar en situaciones de emergencias.

Durante tres semanas, los participantes aprenden procedimientos básicos de primeros auxilios, evacuación, comunicación, control y extinción de incendios, así como búsqueda y rescate de víctimas.

En las prácticas de primeros auxilios, los elementos aprenden la estabilización de signos vitales, empaquetamiento y extracción hacia un Área de Concentración de víctimas. El objetivo no es sustituir a médicos o paramédicos, sino mantener con vida a una persona lesionada mientras llega apoyo especializado.

En el ejercicio de combate inicial de incendios, los elementos aprenden a colocarse el equipo de protección en menos de un minuto —casco, botas, guantes, pantalón y chaquetón—. Una vez equipados, aprenden a desplegar mangueras, corregir pliegues y controlar líneas de agua a presiones superiores de 100 libras.

Además de las prácticas operativas, el personal recibe conocimientos sobre el Sistema Nacional de Protección Civil y Sistema de Comando de Incidentes, herramientas empleadas en la coordinación de atención a emergencias y organización de brigadas de auxilio dentro de instalaciones militares.

El curso cuenta actualmente con 19 escalones al año y ha incrementado su capacidad debido a la demanda. Otro propósito de este curso es que cada instalación militar cuente con personal preparado para actuar de inmediato ante incendios, colapsos, evacuaciones o accidentes, reduciendo riesgos mientras arriban los equipos especializados de rescate y atención médica.