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Armas – Revista Militar

LAS OPERACIONES ESPECIALES EN EL EJÉRCITO AZTECA-MEXICA DE ÉPOCA PREHISPÁNICA

Normalmente cuando hablamos de las operaciones especiales o de las unidades de Fuerzas Especiales, así como de las diversas corporaciones de fuerzas armadas que operan en nuestro país que cuentan con este tipo de organismos, recordamos al Cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano; Unidad de Operaciones Especiales (UNOPE) de la Armada y Fuerza Especial de Reacción e Intervención de la Guardia Nacional (FERI); las cuales cumplen misiones específicas de infiltración, con un alto grado de peligrosidad y valor estratégico. 

Solemos considerar que dichas actividades son propias de los cuerpos armados únicamente de la actualidad, sin embargo, en un reciente estudio se han establecido algunos puntos de interés sobre el origen de dichas operaciones desde la época prehispánica.

Podría parecer anacrónico, pero, a partir de la aplicación de modelos de interpretación de la historia militar moderna a fuentes primarias, como documentos pictográficos y narraciones del siglo XVI, y del análisis de las características de lo que puede considerarse una fuerza especializada para una determinada función operativa —desde luego, sin la sofisticación de las estructuras actuales, pero sí con ciertos parámetros de organización básica—, es posible establecer que en el ejército azteca-mexica del Posclásico Tardío existían unidades especializadas en tareas muy particulares que, bajo una lectura contemporánea, podrían ser consideradas como operaciones especiales.

Normalmente las unidades de fuerzas especiales se caracterizan por contar con un entrenamiento, equipamiento, y formas de operar con niveles de sofisticación mucho mayor que el de las unidades regulares, que buscan diversos objetivos clave, como la infiltración, obtención de información sensible, abatimiento y captura de objetivos de alto valor, o el desarrollo de operaciones de combate especializado y de gran nivel estratégico, entre otros.

En el caso particular del ejército azteca-mexica algunas de las unidades que llegaban a desarrollar operaciones similares, probablemente no bajo esos nombres ni con tan amplia variedad de objetivos, se traban de unidades como los guerreros cuachic, caracterizados por estar rapados, y normalmente ubicarse en la retaguardia del ejército.

 

“Este género de caballeros iba siempre en la retaguardia de los ejércitos, pero  cuando su gente iba de vencida y la veían en aprieto, salían ellos de refresco, con tanta osadía y ánimo, que ahuyentaban los ejércitos y los desbarataban, prendían y mataban mucha gente haciendo rostro a mucho número de gentes”  relató Fray Diego Durán.

Es interesante resaltar que las actuales Unidades de Operaciones Espaciales (UNOPE) de la Marina Armada de México, han adoptado en su ideología doctrinaria, el concepto de estos guerreros mexicas, de forma que se han autodenominado como los guerreros cuachic. 

En otros casos se sabe también de los llamados pochtecas, quienes generalmente se les ha asociado más con el comercio que con la guerra, pese a ello y de acuerdo a la reciente propuesta, al parecer su función militar y de operaciones espaciales era mucho más importante y variada que lo que siempre se había pensado en la literatura mesoamericanista.

Llama la atención que los mismos pochtecas defendía esta posición y se asumían más como guerreros y no solo como comerciantes, pues tenían un papel de infiltración, vanguardia y combate más complicados en territorio enemigo. 

 

Fray Bernardino de Sahagún describía así esta condición: “Los pochtecas que estamos aquí pusimos nuestras cabezas y vidas en riesgo, y trabajos de noche y de día, que aunque nos llamamos mercaderes y lo parecemos, somos capitanes y soldados, que disimuladamente andamos a conquistar y hemos trabajado y padecido mucho por alcanzar estas cosas que no eran nuestras, sino que por guerra y mucho trabajo lo alcanzamos”.

El autor también señalaba que la función de los pochtecas implicaba desplazarse por territorios desconocidos y, en ocasiones, hostiles, para obtener información y establecer contacto con poblaciones ajenas.

“Y osados para entrar en todas las tierras, —aunque sean las tierras de enemigos— y muy astutos para tratar con los extraños, así aprendiendo sus lenguas como tratando con ellos con benevolencia, para atraerlos a su familiaridad. […] Si han de entrar en tierra de guerra primero aprenden el lenguaje de aquella gente, y toman el traje de ella, para que no parezcan que son extranjeros, sino que son naturales”.

Como podemos ver eran unidades con funciones muy particulares que no cualquier unidades cumplía o envidiaba, sobre todo por su naturaleza estratégica de obtención de información, objetivos de alto valor como el caso de algunos cautivos de guerra y en ocasiones en niveles de combate de mayor peligrosidad, si bien no se conocían los conceptos como ahora se establecen, pero en términos operativos había una clara distinción entre las unidades regulares y las que llevaban a cabo misiones muy particulares, claramente establecidas en las fuentes históricas.

Otras unidades que podrían estar vinculadas a operaciones especiales y que están siendo motivo de una nueva investigación son los guerreros águila y jaguar, tan emblemáticos en las fuerzas armadas de nuestro país. Próximamente daremos más información al respecto.