Durante las décadas en que fuí profesor de epistemología, y gracias a un profesor chileno que se encontraba refugiado en México debido al golpe contra Allende, descubrí la enorme riqueza de las formas oblicuas del razonamiento. La más popular es la analogía, esa “semejanza, dice la Real Academia Española (RAE) entre cosas distintas”. Entre las más conocidas: “Su voz era suave, como la seda”. Pero descubrí otras, aún más apasionantes.