Armas – Revista Militar

DESEO DE SUPERACIÓN, SOBERANÍA Y VOCACIÓN DE SERVICIO

La mayor herencia del ideario revolucionario en el Ejército actual es su esencia voluntaria: mujeres y hombres que, por decisión propia, se incorporan a sus filas impulsados por el deseo de superación, compromiso con la victoria y el servicio a la nación:

“Hoy, Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional (GN) están integrados por personal que elige servir al Estado mexicano y aprovechar las oportunidades de igualdad que promueve la Secretaría de la Defensa Nacional. 

 

El respeto al voto, la no reelección y derecho a la educación siguen plenamente vigentes; sin educación no puede existir desarrollo económico ni social”, sostiene el Mayor Historiador Antero Naranjo Lara, Jefe del Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional.

IDEAS QUE TRANSFORMARON AL MÉXICO REVOLUCIONARIO

Principios que no pueden entenderse sin volver la mirada a los postulados que dieron forma al Estado surgido de la Revolución. 

“Primero, con el Plan de San Luis, se exigía el sufragio efectivo y no reelección, lo que buscaba garantizar una transición democrática real”.

Este principio, subrayó, se dirigía tanto a los gobiernos estatales como al Ejecutivo federal. 

Más tarde, el Plan de Ayala, encabezado por Emiliano Zapata, incorporó una de las demandas sociales más profundas del México rural: la restitución de las tierras a los campesinos: “Ambos postulados quedaron finalmente plasmados en la Constitución de 1917”.

De ahí emergieron los derechos que hoy definen al Estado mexicano: la propiedad social, educación pública, igualdad jurídica y justicia social. Proceso que, de acuerdo al historiador, marcó el inicio de un nuevo marco legal que transformó la organización del Estado y sus instituciones.  

SOBERANÍA DESDE LA PRODUCCIÓN NACIONAL

Explicó que uno de los momentos decisivos para el desarrollo industrial del país —y particularmente en el ámbito militar— ocurrió en pleno proceso revolucionario cuando “Venustiano Carranza comprendió la importancia de contar con una industria propia, sin depender del extranjero, y en 1916 decretó el acuerdo que dio origen a la actual industria militar mexicana”. 

De esa decisión nació la máxima que resume la lógica de la soberanía productiva: Hay que fabricar nuestras propias armas y municiones, si no queremos que nuestros asuntos internos los decidan aquellos que nos las proporcionan. 

A partir de entonces, la industria militar se convirtió también en motor del desarrollo industrial nacional. 

“Con la reapertura del Colegio Militar en 1920 se fortaleció este proyecto. La creación de la Escuela Militar de Ingenieros permitió formar cuadros técnicos que, más adelante impulsaran el desarrollo científico y tecnológico del país. Eso facilitó una colaboración directa con instituciones como el Instituto Politécnico Nacional y la UNAM”, destacó el Mayor Naranjo Lara. 

EDUCACIÓN PÚBLICA IMPULSA DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN MILITAR

El Mayor Naranjo Lara destacó que el impacto del ideario revolucionario transformó de manera profunda el acceso a la educación militar y que antes de la Revolución, el ingreso al Colegio Militar implicaba cubrir gastos que solo un sector reducido podía solventar. 

“Al finalizar la Revolución y reabrirse el Colegio Militar, ya no se requería contar con recursos económicos; la Secretaría de Guerra y Marina proporcionaba alimentación, vestimenta y equipo”, recuerda el historiador. Con ello, jóvenes de todos los estratos sociales pudieron acceder a la formación castrense. 

Este cambio permitió construir mandos con un profundo vínculo social. “Hoy tenemos generales de origen popular, con un alto sentido de pertenencia al pueblo de México”, formación que explicó, estrecha la relación entre disciplina militar y sensibilidad social que distingue a las Fuerzas Armadas. 

SOBERANÍA ENERGÉTICA COMO FACTOR DE SEGURIDAD NACIONAL

El control de los recursos energéticos es otro de los pilares heredados del ideario revolucionario, aseguró el historiador: 

“El artículo 27 constitucional no solo reconoce el derecho a la tierra, sino también al subsuelo”. De ese principio se derivó, años más tarde, la expropiación petrolera. “El petróleo es un hidrocarburo estratégico sin él, el Estado mexicano no puede delinear su política económica ni su geoestrategia”. 

Explicó que, para las Fuerzas Armadas, este hecho histórico consolidó a México como un Estado soberano e independiente frente al resto de las naciones del mundo, además de demostrar su capacidad para definir su propia política económica y social en el ámbito internacional. 

“Por ello, resulta trascendental que este hidrocarburo estratégico se mantenga bajo el control y la administración del Estado mexicano, a fin de fortalecer su autonomía y soberanía, así como reducir gradualmente la dependencia científica, tecnológica y de innovación respecto de países extranjeros. 

De ahí que el Ejército, Fuerza Aérea y GN brinden seguridad a las instalaciones de Petróleos Mexicanos y a otras infraestructuras estratégicas para el desarrollo del país”, indicó el Mayor Naranjo Lara. 

INDUSTRIA MILITAR Y RESPUESTA ANTE EMERGENCIAS

Finalmente, el historiador subrayó que el fortalecimiento de la industria militar, como expresión directa de la soberanía nacional, mostró con claridad su dimensión estratégica durante la pandemia por COVID-19. 

“A través de la Dirección General de Fábrica de Vestuario y Equipo que proporciona varios equipos para nuestras tropas, se fabricaron los insumos que se requerían y esto le permitió a la Secretaría de la Defensa Nacional dar una respuesta y atención inmediata para beneficio y atención de la sociedad. 

Esa capacidad de reacción inmediata permitió que la Secretaría de la Defensa Nacional brindara atención directa a la sociedad en uno de los momentos más críticos de la historia reciente”. Concluyó el Jefe del Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, al destacar el papel de la industria militar como respaldo del Estado mexicano ante la emergencia.