Armas – Revista Militar

CACIR: Primera línea de formación de reclutas del Ejército, FAM y GN

En un periodo de ocho semanas, los elementos de la 1/a. Fase de Adiestramiento, enfrentan una rutina de alta exigencia física y 26 materias orientadas a los aspectos esenciales de la vida militar.

Una vez causando alta en el Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, la transición de la vida civil a la vida militar, se lleva a cabo en el Centro de Adiestramiento de Combatiente Individual Regional (CACIR) correspondiente. En este espacio los elementos reciben acondicionamiento físico a través de la Pista del Combatiente —circuito de obstáculos de alta exigencia sobre la montaña—, además de instrucción de orden cerrado y táctica castrense orientada a la vida diaria.

En el CACIR de la 1/a. Region Militar ubicado en el Campo Militar 37-C en San Miguel de los Jagueyes, Edo. de México cerca de 4 mil 500 elementos al año cursan su adiestramiento de 1/a. Fase. 

“Ingresa personal proveniente de todas las armas y servicios. Todo elemento que causa alta en las Fuerzas Armadas debe cursar este programa básico de ocho semanas. A lo largo del año se incorporan 11 escalones —grupos— y, al concluir el adiestramiento, cada uno de ellos es asignado a distintas unidades del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, conforme al sistema de reclutamiento y a las necesidades operativas de cada unidad”, explicó el Teniente Coronel E.M. Rogelio Carmona Colmenero, director del CACIR de la 1/a. Región Militar.

Escalones donde la inclusión femenina ha alcanzado niveles relevantes: actualmente, alrededor del 40% de los participantes son mujeres, quienes enfrentan las mismas pruebas físicas que sus compañeros varones. 

 “El nivel de deserción es aproximadamente del 1%, pero no precisamente son solicitudes de baja; si no de hombres y mujeres que se dan cuenta de que no están preparados para la vida militar”, señaló el Teniente Coronel Carmona Colmenero.

Vida diaria en el CACIR

Las actividades de la 1/a. Fase de Adiestramiento inician a las 04:30 hrs y concluyen a las 21:00 hrs. Tras el toque de levante, el personal se equipa y traslada al comedor para tomar sus primeros alimentos; posteriormente realiza su aseo personal y acude a las 07:00 hrs a la explanada principal para la ceremonia de bandera, con la que se formaliza el inicio de la instrucción.

A partir de ese momento ―con un intermedio para la comida―, los elementos desarrollan sus actividades de adiestramiento hasta las 18:00 horas, cuando toman su cena. Posteriormente los integrantes de los escalones retoman actividades complementarias hasta las 21:00 hrs.

Evolución del recluta en el Centro de Adiestramiento de Combatiente Individual

Efectivamente, el adiestramiento se caracteriza por su alta exigencia; no obstante, se desarrolla de manera progresiva: 

“Vamos de menos a más. Al inicio la exigencia es mínima, pero conforme avanza el tiempo se incrementa, con el objetivo de que el personal adquiera la capacidad y fortaleza necesarias para el cumplimiento de las misiones”, precisó el director del CACIR de la 1/a. Región Militar.

En el caso de la Pista del Combatiente, con una extensión de 1.5 km e inclinación aproximada de 3°, trazada sobre una montaña se dispone de 18 obstáculos en funciones. En este circuito, los elementos que cursan la 1/a. Fase de Adiestramiento desarrollan habilidades de equilibrio, fuerza y resistencia, así como el temple para responder eficazmente en condiciones de estrés.

En esta pista se distribuyen diversos obstáculos como rampas, alambrada baja, red marinera, cable vertical, cable horizontal, tambos enterrados y pasamanos. Entre ellos destaca el “salto de Tarzán” ― soga sobre pozo―, el cual consiste en una soga suspendida sobre un pozo, que los elementos deben cruzar de un extremo a otro, valiéndose únicamente de su determinación.

El Teniente Coronel Carmona Colmenero señaló que, más que fuerza, este obstáculo exige técnica, por lo que en las primeras ejecuciones es común que los elementos caigan al pozo. No obstante, tanto en este como en el resto de los obstáculos, cada elemento permanece el tiempo necesario hasta dominarlo; sólo entonces continúa con el siguiente, repitiendo el ejercicio cuantas veces sea preciso, hasta superarlo.

El recorrido por la Pista del Combatiente se realiza inicialmente sin equipo, con el propósito de asimilar la técnica de cada obstáculo; posteriormente, se ejecuta con carga completa, que incluye armamento, casco y equipo adicional, con un peso aproximado de diez kg.

Casi al término de su estancia en el CACIR, los elementos se enfrentan a una carrera en la que deben completar de principio a fin la Pista del Combatiente, la cual dura en promedio 35 minutos. 

 “No importa si se tardan más; lo importante es completar todos los obstáculos. Si alguien cae o abandona, queda fuera del adiestramiento”, aseguró el Director del CACIR de la 1/a. Región Militar.

Módulos de adiestramiento construyen bases operativas del combatiente individual

Los conocimientos de carácter teórico-práctico, orientados a formar al combatiente individual en los aspectos esenciales de la vida militar se imparten en el Área de Módulos. 

Distribuidos en una superficie aproximada de tres hectáreas, estos 20 espacios operan como aulas, donde se imparten 26 materias, como: organización del terreno, camuflaje y mimetización, técnicas básicas de supervivencia, desplazamientos y seguridad, uso legítimo de la fuerza, derechos humanos, conducta militar, prevención de riesgos, salud y bienestar, cohesión y trabajo en equipo, así como prácticas de tiro y manejo de armamento.

Apoyo físico y psicológico para la transición a la vida militar

Con el objetivo de dotar a los elementos de la condición física necesaria para cumplir con los ejercicios de esta 1/a. Fase de Adiestramiento, se imparte una sesión diaria de educación física a todo el personal, a lo largo de las ocho semanas que comprende el curso.

“Los elementos fortalecen cada día piernas, abdomen o brazos; se trata de ayudarlos, ya que son dos meses de ejercicio intenso y al provenir de la vida civil, muchos no están habituados a este nivel de exigencia”, explicó el Sargento 1/o. Uriel Palacios Galindo, instructor del Centro de Adiestramiento de Combatiente Individual Regional de la 1/a Región Militar.

Exigencia que también demanda un aporte calórico adecuado, por lo que el CACIR proporciona a los discentes una dieta diseñada específicamente para cubrir sus necesidades nutricionales y favorecer su adaptación al ritmo e intensidad del entrenamiento.

La condición psicológica de los elementos también es monitoreada; ante casos de depresión por desapego familiar―padecimiento de recurrencia común―, los elementos son canalizados al Servicio de Sanidad Militar, donde reciben apoyo especializado para facilitar su proceso de transición.

A los aspirantes que piensan en causar alta en el Ejército Mexicano les recomienda:

la primera preparación que se necesita es una buena alimentación, porque estamos acostumbrados a comer mucha comida chatarra, comiendo bien, lograrán estar en buenas condiciones y pasar su examen físico.

También empiecen a correr, esto les ayudará a fortalecer sus piernas. Otra recomendación es desapegarse de los aparatos electrónicos, pues aquí no hay tiempo de estar en el celular todo el día”.

Historias de aspirantes que forjan su camino en las Fuerzas Armadas

La Soldado Fusilero Paracaidista Paola Muciño Acevedo, originaria de Tecámac, Estado de México, relató que es la cuarta mujer en su familia en servir en el Ejército.

Señaló que, para ingresar a este curso, se preparó corriendo mucho. Reconoció que, entre las distintas pruebas, los ejercicios de fuerza en brazos representan uno de los mayores retos para las mujeres― debido a la cadencia natural de fuerza en esta zona―; sin embargo, subrayó que

“todo se puede con la perseverancia”.

Respecto a sus aspiraciones, expresó su intención de alcanzar el grado de Teniente Coronel y servir a su patria, un compromiso que, afirmó, tiene raíces familiares.

El Soldado G.N. Julián Alejandro Aguilar Sánchez, perteneciente a la 7/a. Coordinación de Unidad y originario de Veracruz, dijo que desde pequeño le llamó la atención ayudar a los demás, y que encontró en la Guardia Nacional la oportunidad para hacerlo. 

Comentó que, previo a su ingreso, no tenía el hábito de correr; sin embargo, durante el curso logró desarrollar la condición física necesaria. Reconoció que este proceso implica momentos de frustración, aunque enfatizó que fracasar forma parte del aprendizaje:

“del error se aprende; lo importante es no agachar la cabeza, mantener la mirada en alto y seguir adelante”.

Respecto a sus aspiraciones, manifestó su intención de alcanzar el grado de Teniente Coronel e integrarse a la Fuerza Especial de Reacción e Intervención, como parte de su proyecto de vida dentro de la institución.