Aeronaves históricas, espacios interactivos y exposiciones permanentes acercan al público a más de un siglo de historia aeronáutica nacional
El Museo Militar de Aviación (MUMA), ubicado en la Base Aérea Militar No. 1 de Santa Lucía, Estado de México ofrece visitas guiadas totalmente gratuitas para el público en general con recorridos personalizados según la edad, tiempo disponible e intereses de cada grupo.
A través de 12 salas temáticas, cuatro galerías y espacios interactivos el museo invita a familias, estudiantes y entusiastas de la aviación a conocer desde los primeros vuelos en México, la historia de la Fuerza Aérea Mexicana, una colección histórica de aeronaves, hasta el patrimonio aeronáutico de México empleado en operaciones de ayuda humanitaria, vigilancia y protección del Espacio Aéreo Nacional.
Historia de la Aviación en México
Los antecedentes de la aviación en México se remontan al 8 de enero de 1910, cuando el piloto y deportista mexicano Alberto Braniff Ricard realizó un histórico vuelo a bordo de un avión biplano Voisin en los Llanos de Balbuena. Esta hazaña convirtió a México en el primer país de América Latina en lograr un vuelo motorizado y en el séptimo del mundo en incorporarse a la naciente era de la aviación.
Posteriormente, el 30 de noviembre de 1911, el presidente Francisco I. Madero se convirtió en el primer jefe de Estado del mundo en realizar un vuelo a bordo de un avión. El histórico recorrido, efectuado en un monoplano Deperdussin biplaza y con una duración aproximada de 12 minutos, representó una hazaña extraordinaria para la época, cuando la aviación aún era una actividad de alto riesgo. Convencido del potencial estratégico de las aeronaves, Madero impulsó la adquisición de aviones Moisant.
En este periodo tuvo lugar un acontecimiento que marcó un hito en la historia de la aviación militar. El 14 de abril de 1914, durante los enfrentamientos en la bahía de Topolobampo, Sinaloa, se llevó a cabo el primer combate aeronaval del mundo, cuando las fuerzas del Ejército Constitucionalista emplearon el avión Martin Pusher Curtiss, conocido como Sonora, para atacar desde el aire al buque federal Guerrero.
“Aunque las bombas, lanzadas manualmente por el piloto, no lograron hundir la embarcación, el ataque obligó al navío a modificar su maniobra y retrasar su avance, demostrando por primera vez el valor estratégico de la aviación como instrumento de combate”, relató el Cabo Samuel Romero Romero, guía del MUMA.
Tras el asesinato de Francisco I. Madero, el presidente Venustiano Carranza creó el 5 de febrero de 1915, el Arma de Aviación Militar, cuyo mando fue confiado al piloto aviador Alberto Salinas Carranza. Ese mismo año se inauguraron los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas, donde comenzó el diseño y la fabricación de las primeras aeronaves manufacturadas en el país, sentando las bases de la industria aeronáutica nacional.
Piezas destacadas del patrimonio histórico militar
Entre las piezas más emblemáticas del museo destaca el avión Serie H ―del que solo se fabricaron 12 ejemplares―, una de las aeronaves más representativas de los inicios de la industria aeronáutica nacional, con más de 100 años de antigüedad. Su valor histórico no solo radica en estado de conservación, sino en que conserva dos de los componentes más significativos desarrollados en México: la hélice Anáhuac y el motor Aztalt.
“La hélice Anáhuac fue una de las piezas que revolucionó la aeronáutica en nuestro país, incluso Japón quiso comprar la patente de esta hélice, ya que rompió un récord de altura en Japón de más de 2, 200 m de altitud. El motor Aztalt ―garza blanca en nahuatl― se construyó en 60 piezas, solamente hay uno en todo el mundo. Aunque tiene 110 años de haberse construido, sigue contando con compresión en los cilindros. Si yo le doy la vuelta a la hélice, ustedes van a escuchar cómo todavía comprime”, destacó el Cabo Romero Romero.
A diferencia de la mayoría de las piezas que integran este patrimonio cultural militar, el MUMA alberga una de sus escasas réplicas: el TNCA Serie C, conocido como Microplano Veloz. Esta aeronave reproduce el proyecto desarrollado por el ingeniero Juan Guillermo Villasana López y el mecánico italiano Francisco Santarini Tognoli, quienes diseñaron un avión ligero destinado a cumplir misiones de combate.
Para su época, el Microplano Veloz representaba un importante avance tecnológico, ya que estaba diseñado para alcanzar velocidades muy superiores a las de otros aviones contemporáneos. Sin embargo, el proyecto nunca pasó de la fase experimental. Las limitaciones tecnológicas y la preocupación de sus creadores por la seguridad de los pilotos, ante el riesgo que implicaban esas altas velocidades, impidieron que la aeronave entrara en producción.
Entre los objetos más singulares del museo destaca la fotografía histórica militar El beso de la muerte, una imagen que inmortalizó a la llamada China Poblana, personaje que, pese a su nombre, era en realidad una mujer de origen filipino. La escena muestra a los pilotos José Espinosa Fuentes y el Capitán Rivera despidiéndose con un beso de la hija del cónsul honorario de Filipinas antes de partir a una misión.
Con el paso del tiempo este fotografía adquirió un significado histórico, pues ambos aviadores perdieron la vida en actos del servicio durante la Segunda Guerra Mundial.
¿Cuáles son las aeronaves más importantes del Museo Militar de Aviación?
Entre una colección de más de 50 aeronaves que narran la evolución de la aviación militar mexicana sobresale el Republic P-47 Thunderbolt, avión de combate que formó parte de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana y que fue pilotado por los integrantes del Escuadrón Aéreo 201 durante su participación en la Segunda Guerra Mundial, como parte de las fuerzas aliadas.
El guía del Muma relató que “esta aeronave tenía la capacidad portar cuatro ametralladoras calibre .50 en cada ala y podía lanzar bombas de 500 o 1000 lb. Además de que las misiones principales del Escuadrón Aéreo 201 eran brindar apoyo cercano terrestre, así como neutralizar a la artillería, ferrocarriles, convoyes y blindados japoneses, para que la infantería norteamericana pudiera ingresar al territorio filipino y así poder llevar a cabo su liberación”.
Como México formaba parte del bando aliado, esta aeronave portaba los distintivos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos para evitar ser confundida o derribada por las fuerzas aliadas durante las operaciones de combate. Al mismo tiempo, conservaba la identidad nacional al llevar pintados los triángulos tricolor distintivos de la Fuerza Aérea Mexicana, en la parte superior de las alas.
El Escuadrón Aéreo 201 contó con 30 aeronaves Republic P-47 Thunderbolt, todas ellas cazabombarderos. En la actualidad, únicamente se conservan dos ejemplares en México: uno forma parte de la colección del museo y el otro se exhibe en el Museo del Ejército y Fuerza Aérea, Cuartel Colorado, en Guadalajara, Jalisco. La aeronave resguardada en el MUMA lleva grabado el nombre del comandante del Escuadrón Aéreo 201, el Capitán P.A. Radamés Gaxiola Andrade, en homenaje a todo el escuadrón.
De este patrimonio aeronáutico de México, sobresale el avión original Pinocho, construido en 1933 por Miguel Carrillo Ayala a una edad temprana y con apenas conocimientos básicos de mecánica.
“La aeronave trae un motor de una camioneta Ford del año de 1932. Por la poca noción que tenía en aeronáutica, podemos observar que el radiador se lo pone en la parte de enfrente, quitándole bastante visibilidad y volando sacando su cabeza por un lado. El nombre de Pinocho se lo pone porque las personas de su localidad en Zitácuaro le decían el mentiroso del pueblo, cuando él les aseguraba que su avión algún día iba a volar”.
Promesa que cumplió con un vuelo de Morelia a Zitácuaro en 1936.
Como pieza importante de la colección histórica de aeronaves se encuentra un ejemplar del avión Havilland Vampire, primer aeronave de combate de México impulsado por una turbina, adquirido en 1961, como parte de la modernización de la Fuerza Aérea Mexicana.
“Los aviones todavía no alcanzaban velocidades supersónicas, pero sí eran aviones que podían volar por debajo de la velocidad del sonido. Tenía la capacidad de llevar cañones de granada de 20 mm, cuatro cañones hispano-suizos de granada de 20 mm y fueron las primeras aeronaves que se ocupan para la defensa del Espacio Aéreo Nacional”, señaló el Cabo Romero Romero.
Entre las piezas más representativas del museo se encuentra un Northrop F-5E, uno de los 12 aviones de combate supersónicos que arribaron a México el 9 de agosto de 1982 a la Base Aérea Militar No. 9, en La Paz, Baja California Sur. Estas aeronaves marcaron una nueva etapa en la modernización de la Fuerza Aérea Mexicana gracias a su capacidad para volar a Mach 1.6, una velocidad equivalente a cerca de 1,800 km/h, es decir, 1.6 veces la velocidad del sonido.
“Llegaron dos unidades F ―dos plazas― para el adiestramiento y 10 unidades E ―una plaza― para conformar un total de 12 aviones ―los cuales hoy pertenecen al Escuadrón Aéreo 401―. Fue un acontecimiento histórico, porque fue la primera vez que México adquirió aeronaves completamente nuevas.
La compañía Northrop acondicionó un hangar completamente nuevo para los talleres de armamento, mantenimiento, e incluso un área de lavado”.
¿Cómo visitar el Museo Militar de Aviación? Horarios, recorridos y acceso gratuito
Con un horario de martes a viernes, de 10:00 a 16:00 horas, así como sábados y domingos, de 10:00 a 17:00 horas, el Museo Militar de Aviación, ubicado en Santa Lucía, Estado de México, abre sus puertas al público para recorrer libremente sus instalaciones o participar en visitas guiadas.
Las visitas guiadas pueden agendarse previamente a través del correo electrónico museomilavn@sedena.gob.mx. Tanto el acceso al museo como este servicio son completamente gratuitos.
Los recorridos pueden adaptarse a los intereses de los visitantes, con una duración que va desde 45 minutos hasta seis horas para grupos especializados que deseen profundizar en la historia y evolución de la aviación militar mexicana. Además, durante la visita está permitido tomar fotografías.









