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Armas – Revista Militar

CONFERENCIA MUNDIAL DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL 2026: EL ASCENSO DE LA IA COMO POLÍTICA DE ESTADO

Del 17 al 20 de julio, Shanghái, capital económica y financiera de China, fue sede de la World Artificial Intelligence Conference 2026 (WAIC 2026), conocida en español como Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial. La elección de esta ciudad como anfitriona del evento, es en sí mismo, un mensaje sobre el perfil que el Estado chino desea proyectar al mundo. 

La conferencia reunió a representantes oficiales de 102 países y organizaciones internacionales, mil 568 expertos, 432 extranjeros y 11 galardonados con el Premio Turing, Nobel y Medalla Fields.

Entre los participantes de mayor perfil científico figuraron: Yoshua Bengio, ―pionero del aprendizaje profundo y Premio Turing― y Richard S. Sutton ―fundador del aprendizaje por refuerzo y Premio Turing―, quien en su intervención declaró que la humanidad se encuentra en el “umbral de la era de la Inteligencia Artificial”.   

Afirmación que, en el contexto político del evento sugiere que la IA no solo representa una revolución científica o técnica, sino también un factor determinante en la competencia económica, seguridad, gobernanza y equilibrio geopolítico del siglo XXI.

En 100 mil m² de piso de exhibición, se reunieron más de mil 100 empresas, quienes presentaron por primera vez, más de 300 productos.  El 70% de los expositores ya no mostraba modelos de lenguaje, presentaba agentes de IA capaces de ejecutar tareas de forma autónoma. Sesenta robots humanoides atendieron a los visitantes en tiempo real en servicios de farmacia, guía, logística y acompañamiento. 

XV PLAN QUINQUENAL: IA COMO COLUMNA DEL ESTADO

La inauguración de la edición 2026 del WAIC estuvo a cargo de Xi Jinping, presidente de la República Popular China. Su presencia tuvo un claro mensaje político: la inteligencia artificial ha dejado de ser una prioridad tecnológica para consolidarse como un asunto de Estado de primer orden dentro de la estrategia de desarrollo y competitividad del país.

En su discurso, dio a conocer el XV Plan Quinquenal de China (2026–2030),  instrumento rector del desarrollo económico y social del país para el próximo lustro. A través de la Iniciativa IA Plus, el Estado chino impulsa la integración de la Inteligencia Artificial en manufactura, salud, logística, servicios públicos y gobernanza urbana. 

El valor de las industrias clave de la economía inteligente ya supera el billón de yuanes, y la manufactura inteligente figura entre los pilares reconocibles de la modernización china.

LOS CUATRO PRINCIPIOS DE LA GOBERNANZA GLOBAL DE LA IA

Xi Jinping articuló cuatro principios como fundamento de la gobernanza global de la IA. El primero apertura el beneficio compartido, promueve el código abierto y la transferencia tecnológica libre, en contraposición directa a las restricciones de exportación de chips impuestas por Washington. 

El segundo, IA segura y controlable. Establece el control humano permanente sobre los algoritmos, pero rechaza de manera explícita generalizar el concepto de seguridad nacional como pretexto de exclusión tecnológica.

El tercero, inclusión y diversidad civilizacional. Sostiene que la IA no debe homogeneizar culturas ni imponer los valores de un solo bloque geopolítico. 

El cuarto, solidaridad multilateral. Reivindica el papel central de las Naciones Unidas y la coordinación de estándares técnicos con atención preferente al Sur Global.

En conjunto, estos cuatro principios constituyen el andamiaje ideológico del modelo chino de gobernanza de la IA, una alternativa articulada y deliberada tanto al enfoque europeo centrado en derechos individuales y transparencia algorítmica como al enfoque estadounidense, dominado por la lógica de la competencia estratégica y la contención tecnológica.

ACUERDOS DE SHANGHÁI

El aspecto más sustantivo del WAIC 2026 fue la serie de compromisos formalizados, cuyo alcance trasciende los ámbitos comercial y tecnológico. El más trascendente ocurrió el 16 de julio, un día antes de la apertura oficial, cuando 29 países firmaron el acuerdo constitutivo de la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial (por sus siglas en inglés WAICO), con sede en Shanghái.

Entre los signatarios figuran Rusia, Cuba, Brasil, Venezuela, Pakistán e Indonesia. Ningún país del G7 integra la lista. El secretario general de la Organización Naciones Unidas, António Guterres, asistió a la ceremonia, otorgándole un peso institucional difícil de subestimar. La WAICO establece un régimen de gobernanza de la IA paralelo al ecosistema EU-G7-OCDE, incompatible con él. Desde Shanghái, el mundo opera bajo dos marcos regulatorios distintos e irreconciliables.

En la ceremonia de clausura se formalizaron compromisos de inversión para 32 proyectos estratégicos de IA en Shanghái, por un valor total superior a los 40 mil 900 millones de yuanes aproximadamente 6 mil 50 millones de dólares distribuidos en infraestructura de IA, agentes inteligentes, inteligencia encarnada y aplicaciones de IA para la ciencia. En paralelo, Shanghai Unicom lanzó el programa UniAI con una inversión comprometida superior a los 25 mil millones de yuanes para fortalecer la infraestructura de computación inteligente y expandir aplicaciones en modernización industrial, servicios públicos y gobernanza urbana.

Otros compromisos relevantes incluyeron la inauguración del Instituto de Shanghái para la Inteligencia Artificial Física y Robótica, con mandato de investigar y comercializar robots físicos; la firma de una alianza financiera especializada en IA para financiamiento de proyectos y mecanismos de riesgo compartido para startups del sector; y la formalización de tres compromisos de cooperación internacional para el período 2026-2030.

La creación de 5 mil oportunidades de formación en IA para países en desarrollo, centros de cooperación con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, Liga Árabe, Unión Africana,  Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Organización de Cooperación de Shanghái y el bloque BRICS, así como el acceso al sistema de alerta meteorológica basado en IA Mazu para 30 países. 

Las compras previstas generadas durante el evento alcanzaron los 20 mil 360 millones de yuanes, un incremento del 25% respecto al año anterior.

SEGURIDAD NACIONAL: DEFENSA Y ORDEN INTERIOR

El vínculo entre el WAIC 2026 y la seguridad nacional opera en dos planos. En el de la defensa exterior, los sistemas de reconocimiento autónomo, drones de enjambre, ciberguerra ofensiva y análisis predictivo de escenarios de conflicto dependen de las mismas capacidades computacionales exhibidas en Shanghái. 

La autosuficiencia en semiconductores demostrada con el Atlas 950 es una muestra de resiliencia estratégica. Un país con cadena de cómputo propia mantiene sus sistemas de mando, control, comunicaciones e inteligencia (C4I) operativos incluso bajo sanciones severas.

En el de la seguridad interior, los robots en servicio real, los sistemas de alerta inteligente y modelos de vigilancia urbana amplían la capacidad estatal de control del orden público, monitoreo de fronteras y anticipación de amenazas internas. China elabora además una ley integral de IA que establecerá supervisión estatal sobre todos los modelos, incluidos los privados, con la seguridad nacional como criterio habilitante de primer orden. Los países que firmen acuerdos de cooperación tecnológica con China no solo adoptan infraestructura, adoptan arquitectura normativa y de seguridad que la sostiene. 

ISRAEL: IA COMO ASUNTO DE ESTADO

Con los resultados obtenidos en el WAIC 2026 y el Programa Nacional de IA de Israel se concluye que la IA ha dejado de ser una variable tecnológica para convertirse en el núcleo de la doctrina de estado del siglo XXI. 

Netanyahu anunció la aspiración de Israel a convertirse en superpotencia mundial en IA aplicada a la ciberseguridad, capital humano y computación cuántica. En los siguientes años, quien controle la arquitectura de la IA controlará la cadena de mando, orden interior, proyección exterior y en última instancia la soberanía de los Estados. 

REFLEXIONES

La geopolítica de la IA ya no está en construcción: está en marcha. La pregunta para México no es si debe actuar sino cuanto puede permitirse esperar. 

Frente a este escenario, la ausencia de México en el debate estratégico no es un asunto menor. Como país con la frontera más transitada del mundo, una de las 15 mayores economías del planeta y una exposición directa a los flujos tecnológicos provenientes de Washington y Shanghái, México no puede limitar el tema a una política sectorial. Es necesario incorporar estas tecnologías de manera explícita a la doctrina de seguridad nacional y establecer un marco regulatorio para los proyectos y productos de inteligencia artificial que ya operan en el país, ya sean de origen nacional, estadounidense o chino.

El WAIC 2026 puso en evidencia la creciente presencia de la IA en todos los sectores estratégicos y el poder que puede otorgar a los Estados capaces de desarrollarla y aprovecharla. Para México, la pregunta ya no es si debe sumarse a la integración de la IA en sus procedimientos, sino cuánto tiempo puede permitirse esperar.