Desde su inauguración en 2024, el Túnel de Viento de la Brigada de Fusileros Paracaidistas del Ejército Mexicano ha permitido elevar la tasa de certificación del personal adiestrado del 60 al 99%. A la fecha, 200 paracaidistas han sido certificados desde su puesta en operación.
Esta instalación, cuenta con tecnología única en América Latina, opera como una herramienta didáctica de última generación, orientada a que el personal en adiestramiento desarrolle habilidades que abarcan desde el vuelo en caída libre hasta la activación del paracaídas principal, con mayores niveles de seguridad, rapidez y precisión.
El Mayor Israel García Zamora, encargado del Túnel de Viento, destacó que una de los principales beneficios del Tunel del Viento es la eliminación de las limitantes climáticas. A diferencia del adiestramiento al aire libre, donde las condiciones atmosféricas adversas suelen interrumpir las prácticas. Este entorno controlado permite reducir riesgos y acelerar de manera significativa el proceso de aprendizaje.
La obra se llevó a cabo en colaboración de la Dirección General de Ingenieros Militares, quien se encargó de la construcción del edificio, así como de la empresa norteamericana iFly Sky Adventure, encargada de la instalación del simulador de vuelo y su costo fue de 195 mdp.
“Aunque México es un país pacifista, la importancia de dicho entrenamiento radica en mantener en óptimas condiciones la capacidad física del personal para el cumplimiento de cualquier misión que ordene la superioridad, en el momento en el que la nación lo requiera. En este sentido, el túnel de viento representa, una inversión estratégica en seguridad, profesionalización y excelencia operativa”, comentó el Mayor García Zamora.
¿CÓMO FUNCIONA EL TÚNEL DE VIENTO?
La instalación ubicada en Santa Lucia, Estado de México funciona a través de cuatro ventiladores, colocados estratégicamente en un edificio de cuatro pisos, con una potencia individual de 375 hp. El aire se desplaza por un sistema de ductos, que asciende por la cámara de vuelo y regresa a los ventiladores, creando un entorno controlado que simula con precisión la caída libre.
La cámara de vuelo es circular, con un diámetro de 14 ft― 4.3 metros aproximadamente― rodeada por una pared de cristal que permite una visibilidad total. Un operador, desde una cabina de control, ajusta la velocidad del viento según el peso y nivel de experiencia del elemento en adiestramiento, lo que garantiza la seguridad y realismo en cada ejercicio.
DOMINAR MOVIMIENTOS DEL CUERPO PREVIO A UN SALTO REAL
El entrenamiento en este simulador de caída libre se desarrolla en dos niveles: Vuelo individual, así como, Vuelo en Formación y Dorsal.
En Vuelo Individual, el elemento se enfrenta por primera vez a la fuerza del viento, su primer objetivo es levantar el vuelo sin lastimarse. Para ello, debe colocar las manos en las orillas de la puerta de vidrio de la Cámara de Vuelo, mantener la vista al techo y dar el salto a la reja con la ayuda del instructor.
Una vez a flote, el reto consiste en mantener las piernas lo más derechas posibles, y las manos en una especie de abrazo con las palmas abiertas.
Momentos en los que el aire de los ventiladores golpea el cuerpo sin compasión, lo que dificulta mantener la posición y el equilibrio.
“Aquí debe desarrollar la habilidad de mantenerse suspendido, utilizar sus brazos y piernas para mantener el equilibrio y balance durante la caída libre, así como moverse y desplazarse”, explicó el Mayor García Zamora.
Una vez dominada la posición neutral, el elemento en adiestramiento pasa a la etapa de Vuelo en Formación y Dorsal, donde practica movimientos hacia adelante, atrás, laterales, ascendentes, descendentes y giros sobre su propio eje. Una vez dominados estos movimientos, el futuro paracaidista ingresa con paracaídas y carga de combate completa.
“En esta etapa, dos o tres elementos ejecutan maniobras coordinadas. Estos ejercicios no solo fortalecen la integración de equipos de combate, sino que también permiten realizar saltos y vuelos de exhibición”.
Las sesiones de vuelo se realizan en intervalos de un minuto, tiempo equivalente a la duración real de una caída libre desde una altura aproximada de 12 mil pies. De esta forma, el paracaidista se familiariza con el ritmo y exigencia real de la operación.
PRÁCTICAS DESDE EL PRIMER DÍA
El Curso Básico de Paracaidismo tiene una duración de cinco semanas. Las primeras tres corresponden a la fase de tierra, donde el personal entrena en la pista del combatiente y otras áreas como esta. Las dos semanas restantes corresponden a la fase aérea, en la que se ejecutan los saltos reales.
“El Túnel de Viento no sustituye a las demás áreas de adiestramiento, las complementa”, subraya el Mayor García Zamora. Agregó que, desde el primer día, los elementos en entrenamiento realizan prácticas en esta instalación. Respecto a los elementos pertenecientes a la Brigada de Fusileros Paracaidistas, representa el medio para mantenerse en óptimas condiciones físicas en todo momento.
LUCHAR POR QUIEN SE QUIERE SER
Cuando era niño, el Capitán 2/o. Jesús David Leana Hidalgo, observó a los paracaidistas saltar en los campos de Santa Lucia, Edo. de México, momento cuando el joven David decidió ser igual a ellos.
“Una vez que egresé del Heroico Colegio Militar hice pruebas e ingresé a la Brigada de Fusileros Paracaidistas. Hasta el momento he realizado 149 saltos de caída libre y 31 de cinta estática”.
Al momento el Capitán Leana Hidalgo cuenta con las insignias, Alas de: Caída Libre, Cinta Estática, Marina de Cinta Estática y Aeromóvil. Comenta que, para él, las misiones más satisfactorias han sido los saltos en caída libre, realizados durante el desfile militar del 16 de septiembre.
“Cuando uno escucha las ovaciones del público la piel se pone chinita, es una emoción que no se puede contener, ni describir”.
A los jóvenes que contemplan seguir sus pasos, les recomienda:
“Tengan el valor de luchar por sus objetivos, cualquier meta que vale la pena requiere de un gran esfuerzo. Si tienen el valor de hacerlo, se convertirán en quien ustedes quieran ser”.
DOMINAR LA MENTE PARA CUMPLIR CUALQUIER OBJETIVO
La soldado Ana Lilia Chávez Cruz relató que, al causar alta en la Brigada de Fusileros Paracaidistas, formó parte de un grupo de 98 mujeres que ingresaron a esta unidad; de ellas, actualmente permanecen 89 en activo.
Comentó que el entrenamiento es pesado para las mujeres, ya que estas no tienen la misma fuerza física que los hombres, sin embargo, destacó, las mujeres pueden lograrlo.
“Por eso, cuando conseguimos completar este entrenamiento, se convierte en un verdadero motivo de orgullo y satisfacción. Decimos que la fuerza es de corazón, porque muchas veces, cuando ya estamos agotadas, una se siente derrotada; sin embargo, al ver que otro compañero puede, te mentalizas e impulsas a seguir”.
Finalmente, la soldado Chávez Cruz destacó que una de las máximas de la Brigada de Fusileros Paracaidistas es aprender a dominar la mente, para cumplir cualquier objetivo.
“Esa fortaleza mental genera una energía que creías no tener y te permite alcanzar metas que desconocías”.