Armas – Revista Militar

Del tráfico ilegal al fraude digital

GN combate nueva modalidad de tráfico de especies

El tráfico de especies exóticas y en peligro de extinción constituye la cuarta fuente de ingresos del crimen organizado en nuestro país, en suma estos grupos delictivos han encontrado en las redes sociales un medio para ofertar ejemplares de manera anónima.  

Con el propósito de salvaguardar a las especies, combatir al crimen organizado, así como evitar los fraudes digitales, la Guardia Nacional a través del Centro de Respuesta a Incidentes Cibernéticos (CERT-MX), mantiene un ciber patrullaje permanente en diversas plataformas digitales en el que se identifican patrones de comportamiento, perfiles sospechosos y publicaciones relacionadas con la comercialización ilegal de especies, lo que permite detectar posibles ilícitos y canalizar las denuncias ante las autoridades competentes para su investigación y seguimiento.

“Los delitos están migrando cada vez más a las plataformas digitales. Las redes sociales permiten a los delincuentes llegar de manera directa a públicos específicos y ampliar su alcance entre personas interesadas en este tipo de actividades ilícitas”, explicó el Teniente Coronel E.M. Juan Carlos Báez Martínez, titular de la Dirección General Científica de la Guardia Nacional.

Herramientas de posicionamiento web permiten a los delincuentes llegar a potenciales víctimas

En el caso particular del tráfico de especies, la Guardia Cibernética ha detectado que la supuesta venta de animales exóticos en plataformas digitales, se ha convertido en una modalidad de fraude,  más que en un esquema de comercialización ilegal.

El titular de la Dirección General Científica de la Guardia Nacional, detalló que los ciberdelincuentes utilizan perfiles que son posicionados por los algoritmos de las propias plataformas y por el empleo de palabras clave ―Search Engine Optimization―en sus publicaciones para llegar a personas interesadas en adquirir estos ejemplares. Una vez que establecen contacto con las víctimas, acuerdan la venta, solicitan el pago por adelantado y, posteriormente, desaparecen sin entregar el animal ofrecido.

“Este esquema se ha convertido en un delito de alta incidencia, pues al tratarse de una compra ilegal, las víctimas ni siquiera pueden denunciar, ya que también están incurriendo en prácticas ilegales, lo que hace a este esquema de fraude muy rentable”, señaló el Teniente Coronel Báez Martínez.

Especies más comercializadas en el tráfico ilegal de fauna

En este ciberpatrullaje se ha identificado que las aves y reptiles figuran entre las especies más traficadas. En particular, los psitácidos —familia que incluye loros, pericos y guacamayas—, debido a su atractivo físico, capacidad de aprendizaje e inteligencia que los convierten en ejemplares altamente demandados.

También otras como el perico atolero o frente naranja (Eupsittula canicularis), loro cabeza amarilla (Amazona oratrix), catalogado en peligro de extinción y altamente apreciado por su capacidad para imitar sonidos, así como la guacamaya roja (Ara macao) y guacamaya verde (Ara militaris). Asimismo, diversas especies de tucanes son capturadas y comercializadas ilegalmente debido al atractivo de sus característicos picos, aves emblemáticas cuyas poblaciones han sido severamente reducidas por el saqueo de nidos y extracción del medio silvestre.

En la familia de los mamíferos, las especies con mayor demanda en el mercado ilegal son los primates de selva, cuyo carisma y apariencia los convierten en ejemplares altamente cotizados por los traficantes. Entre los más afectados se encuentran el mono araña (Ateles geoffroyi) y mono aullador o saraguato (Alouatta palliata).

Se hace mención a los compradores que el tráfico de esta especie, tiene graves consecuencias. Para capturar una sola cría, con frecuencia los traficantes deben matar a la madre, lo que provoca un impacto mucho mayor al que suele percibir el comprador. Esta práctica no solo pone en riesgo la supervivencia de las especies, sino que también altera el equilibrio de los ecosistemas donde desempeñan un papel fundamental.

En el caso de los felinos, el jaguar (Panthera onca) y el ocelote (Leopardus pardalis) figuran entre las especies más afectadas por el tráfico ilegal. Ambos son capturados cuando aún son crías para su venta como mascotas exóticas o cazados de manera furtiva para obtener sus pieles, colmillos y otras partes de su cuerpo, las cuales son comercializadas en mercados ilícitos nacionales e internacionales.

Resultados de los operativos de la Guardia Nacional contra el tráfico de fauna

Del 1 de octubre de 2024 al 27 de mayo de 2026, la Dirección General Científica de la Guardia Nacional ha elaborado 20 informes delictivos derivados de las labores de ciberpatrullaje. Como resultado de estas acciones, se identificaron mil 847 URL ―dirección única de página web―relacionadas con la venta ilegal de animales y 554 URL vinculadas con perfiles que promocionaban o comercializaban especies en peligro de extinción.

Asimismo, el análisis de la información obtenida en entornos digitales ha permitido identificar a 23 objetivos delincuenciales presuntamente relacionados con estas actividades ilícitas.

¿Cómo denuncia la Guardia Nacional la venta ilegal de animales?

Aunque esta unidad no participa directamente en el aseguramiento o rescate de las especies, una vez que concluye la investigación e identifica la ubicación de los objetivos, la información es canalizada ante las autoridades competentes para que realicen las acciones legales y operativas que procedan.

“Posteriormente, la autoridad puede solicitar una investigación de gabinete más amplia. En esa etapa se recaban mayores elementos de análisis y evidencia para determinar si efectivamente se está cometiendo una conducta ilícita relacionada con el tráfico de especies o si se trata de otro delito, como podría ser un fraude”, explicó el Teniente Coronel Báez Martínez.

GN contribuye al esclarecimiento de delitos contra especies endémicas protegidas

Como apoyo a las investigaciones relacionadas con estos delitos, la Dirección General Científica de la Guardia Nacional cuenta con un Laboratorio Forense de Vida Silvestre, único en su tipo en el país. Mediante una amplia base de datos de especies, los especialistas pueden identificar indicios biológicos, como restos óseos, fragmentos de aletas, pieles, plumas y otros materiales orgánicos recuperados durante las investigaciones, lo que permite determinar con precisión la especie de origen y aportar evidencia científica a los procesos de procuración de justicia.

“Estos restos funcionan como una especie de huella digital biológica. En nuestra biblioteca realizamos comparaciones que nos permiten determinar con precisión a qué especie pertenece una muestra. Esto es particularmente importante porque, en muchas ocasiones, los delincuentes argumentan que no se trata de una especie protegida o en peligro de extinción, con la intención de disminuir la gravedad de los cargos y las posibles sanciones”, explicó.

Dentro de este proceso, el titular de la Dirección General Científica de la Guardia Nacional, explicó que el equipo MiniPCR desempeña un papel fundamental. Una vez obtenidas las muestras, se realiza la extracción y purificación del ADN; posteriormente, las cadenas genéticas se amplifican, generando múltiples copias del material para facilitar su análisis.

“Es decir, determinar el orden específico de las bases nitrogenadas: adenina, timina, guanina y citosina. El resultado es una secuencia genética que posteriormente se analiza mediante plataformas especializadas.

Al ingresar esa información en la base de datos, el sistema compara la secuencia obtenida con registros genéticos previamente catalogados y determina a qué especie e incluso a qué género pertenece la muestra analizada”, detalló.

Penas por tráfico de especies en peligro de extinción

El valor del buche de totoaba en el mercado ilegal, puede oscilar entre 800 y 40 mil dólares, ganancias que alimentan las operaciones del crimen organizado. Por ello, es importante considerar que la compra ilegal de especies endémicas protegidas no solo genera recursos para grupos delictivos, sino que también afecta gravemente la biodiversidad y altera el equilibrio de los ecosistemas.

Quienes adquieren estos ejemplares o sus derivados incurren en un delito grave. El Código Penal Federal, en su artículo 420, establece penas que van de uno a nueve años de prisión, así como multas de 300 a 3 mil días de salario. Para denunciar este tipo de actividades ilícitas, la Guardia Nacional pone a disposición de la ciudadanía el número telefónico 088.