Advierte la General de Brigada Juárez Patiño, quien es actualmente la única mujer en activo con este grado jerárquico
Triunfar en la vida exige actuar con determinación, en otras palabras: “hacer las cosas con el corazón. A menudo, la voluntad no siempre es suficiente; por ello, hay que ser disciplinados, perseverantes y constantes”, señala la General de Brigada M.C. Olga Lidia Juárez Patiño, directora del Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología, quien también es actualmente la única mujer en el servicio activo con el grado de General de Brigada, dentro del Ejército Mexicano.
Originaria de Pénjamo, Guanajuato, antes de cumplir los 15 años, la joven Lidia Juárez tuvo el sueño de convertirse en doctora. En ese momento, la vía para incorporarse al ámbito castrense era ingresar a la Escuela Militar de Enfermeras, por lo que se trasladó a la Ciudad de México, donde estudio enérgicamente los cuatro años de formación.
“Al salir de la escuela de enfermeras me mandaron al Hospital Militar Regional de El Ciprés, Baja California y ahí me preparé, me puse a estudiar todo lo necesario para poder aprobar el examen de admisión e ingresar a la Escuela Médico Militar.
Estoy hablando de 1989, cuando la vida de la mujer en el ámbito militar era muy diferente. En el Sistema Educativo Militar solo había apertura en el Servicio de Sanidad, aunque también había algunas en el Servicio de Transmisiones y en la Escuela de Educación Física y Deportes, pero eran pocas”.
DE COMANDANTE DE SANIDAD A PIONERA EN MEDICINA AEROESPACIAL
Gracias a su esfuerzo y dedicación, al graduarse como Médico Militar en 1995, la entonces Mayor M.C. Juárez Patiño fue designada Comandante de Pelotón de Sanidad en la Escuela Militar de Tropas Especialistas de la Fuerza Aérea, ubicada en la Base Aérea Militar No. 1, en Santa Lucía, Estado de México.
Durante los tres años que permaneció en ese cargo, incursionó en el ámbito aeroespacial, especialidad que había sido incorporada en México en 1982 y que, en ese momento, aún era poco conocida.
“En Santa Lucía, presté mis servicios en un plantel educativo, pero a la vez también prestaba mis servicios en la Enfermería Militar de aquel entonces ―así se llamaba, no era hospital―. Daba consulta en las mañanas atendiendo a los derechohabientes y posteriormente me trasladaba a atender a los alumnos. En ese momento tuve oportunidad de participar en el primer Curso de Ambulancias Aéreas”.
Esa experiencia la condujo a uno de los momentos más decisivos de su trayectoria: cursar o no la Especialidad en Medicina Aeroespacial. En ese entonces, sus dos hijas eran aún muy pequeñas y requerían de su cuidado, lo que la enfrentó a una compleja disyuntiva entre continuar su formación académica o atender plenamente su rol como madre.
“Tenía una dualidad acompañada de sentimiento de culpa, por abandonarlas. Pero finalmente llegue a la conclusión de que todo lo que yo hiciera en la vida y en mi carrera profesional iba a repercutir de alguna manera u otra en mi familia. Afortunadamente la misma familia me apoyó con mis hijas y me fui a hacer la especialidad”.
PRIMERA MUJER GENERAL DE BRIGADA EN FUNCIONES
Con esfuerzo y dedicación, su carrera militar se desarrolló de manera ascendente. Realizó la Maestría en Administración Pública y recientemente concluyó el Doctorado en Alta Dirección y Administración de Establecimientos de Salud.
A lo largo de su trayectoria, ha recibido distintas condecoraciones de Perseverancia y, de manera reciente, recibió una Mención Honorífica por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, en el marco del Día Internacional de la Mujer.
De igual forma, su liderazgo femenino militar se reflejó en una trayectoria ascendente dentro de la escala jerárquica del Ejército Mexicano, hasta alcanzar, en el activo, el grado de General de Brigada.
“Las que primero llegaron a ser Generales en el Ejército fueron las Odontólogas. La primera mujer General egresada de la Escuela Médico Militar, fue la General Clementina Espinola Cetina. Sin embargo, me precede la General Martha Patricia Fernández Guzmán, quien fue la primera en alcanzar este grado en el activo. A la fecha yo sería la segunda en ostentar el grado. La diferencia es que yo soy la primera en alcanzar el grado en el servicio activo”.
Hecho cuya relevancia radica en la oportunidad de ejercer plenamente las funciones, responsabilidades y el mando correspondientes a ese nivel dentro del Ejército.
IMPULSAR HISTORIAS DE ÉXITO FEMENINAS
Anteriormente, la presencia de la mujer se concentraba en los servicios de salud; sin embargo, desde 2007, la Secretaría de la Defensa Nacional ha abierto espacios en diversas armas y servicios. Actualmente, las mujeres se desempeñan en áreas como Infantería, Artillería, Zapadores y Aviación.
En esta última especialidad, la General Juárez Patiño no solo abrió camino, sino que también contribuyó a construir nuevas referencias para las mujeres en el ámbito militar. En ese contexto, destacó su participación en el proceso de selección de la primera mujer piloto.
“Al examen de admisión para piloto aviador se presentaron a concursar más de 50 mujeres. De ellas, entre 16 y 20, quienes pasaron las primeras pruebas, llegaron conmigo al examen aeromédico especial. Solo pasó una, fue la Capitán Andrea Cruz Hernández. Orgullosamente lo cuento con mucho aprecio y cariño, es un recuerdo muy bonito. Porque logró terminar la carrera y ella es la primera mujer Piloto Aviador de la Fuerza Aérea Mexicana”.
LIDERAZGO CON DETERMINACIÓN AL FRENTE DE LA ATENCIÓN MÉDICA MILITAR
En su cargo actual como directora del Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología, la General Juárez Patiño atiende las necesidades médicas de niños y mujeres derechohabientes del Ejército Mexicano.
“Es un hospital muy peculiar, es un gran reto, hay que estar aquí al pendiente las 24 horas del día. Hay que trabajar muy duro, para poder ayudar y sacar a todos nuestros pacientes adelante”.
Esta instalación médica atiende a más de 650 mil pacientes al año, a través de especialidades como Ginecología, Obstetricia, Oncología médica y quirúrgica, Pediatría, así como servicios de laboratorio, estudios de gabinete y auxiliares de diagnóstico. Opera con una plantilla cercana a 500 elementos militares, además de una cantidad significativa de personal civil.
“Hemos estado trabajando en áreas no muy conocidas como atención en Uroginecología para las mujeres. El año pasado se abrió el Centro de Trasplante de Células Hematopoyéticas. En cirugía de corazón pediátrica se atienden a niños que nacen con malformaciones congénitas del corazón o de los grandes vasos y se les hace procedimientos médicos y quirúrgicos que les cambian la vida a esos niños. Estamos impulsando la adquisición de un robot para la Cirugía Ginecológica que está dentro del proyecto de remodelación. Se está construyendo un nuevo Hospital de Pediatría, el hospitalito de pediatría que tenemos aquí se va a migrar a las nuevas instalaciones. Entonces, todas las áreas que se desocupen se van a adecuar y mejorar, se van a abrir más espacios para poder dar una atención más óptima a nuestras pacientes”.
CLAVES PARA ASCENDER EN LA ESCALA JERÁRQUICA Y EQUILIBRAR LA VIDA FAMILIAR
Subir en la escala jerárquica y sobrellevar la vida familiar, sin duda requiere de una gran dosis de disciplina, dedicación, perseverancia y constancia, subraya la General Juárez Patiño:
“Sí es un poco complicado, pero sí se puede hacer. Hay que estar al pendiente de qué tareas tienen nuestros hijos, si ya comieron, en donde andan y buscar un equilibrio, pero precisamente nuestra formación militar ayuda, porque fortalece el carácter”.
En ese esfuerzo, destaca también el compromiso con la preparación constante.
“Como médico, esas ganas de progresar nacen del deseo de servir a la sociedad, ayudar al prójimo, aportar todos los días un granito de arena. Porque, al final, si cada uno de nosotros trabaja con compromiso, la suma de todos esos esfuerzos puede generar el cambio que queremos: un país mejor para todos”.
OPORTUNIDADES DE DESARROLLO EN EL EJÉRCITO MEXICANO
A un grado de alcanzar la máxima escala jerárquica dentro del Ejército Mexicano, la General Juárez Patiño explicó que obtendrá el grado de General de División M.C. una vez que cause retiro del servicio activo. Señaló que, tras concluir su carrera militar, planea dedicarse a viajar, a disfrutar de sus nietos —próximos a nacer— y seguir impulsando el desarrollo profesional de la mujer.
A las jóvenes que buscan forjarse un buen porvenir y que consideran unirse a las filas del Ejército Mexicano les dice: “Hay muchas oportunidades que pueden aprovechar, nuestra institución es sumamente noble, nos da todo para poder lograr nuestros objetivos en la vida.
Yo sí invito a las jovencitas a que se acerquen, conozcan y descubran qué profesión quieren abrazar en nuestras filas. Pueden elegir cualquier especialidad, siempre que le dediquen tiempo y hagan las cosas con mucho entusiasmo; yo diría incluso con sensibilidad y con mucho amor”.