Con dos helicópteros Mil Mi-17 con tecnología de última generación, mantenimiento especializado y adiestramiento progresivo de sus tripulaciones garantiza su efectividad en las operaciones de protección civil.
La capacidad de respuesta de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) no se limita a la defensa del Espacio Aéreo Nacional. A través del Escuadrón Aéreo 303, la institución cuenta con un componente operativo que fortalece las labores de protección civil mediante la atención de emergencias y combate a incendios forestales, contribuyendo de manera decisiva a la protección de la población mexicana.
Con sede en la Base Aérea Militar No. 1, en Santa Lucía, Estado de México, el Escuadrón Aéreo 303 dispone de dos helicópteros Mil Mi-17, equipados con tecnología aeronáutica de última generación. Esta capacidad se complementa con personal altamente especializado, cuya preparación técnica y operativa le permite intervenir en las misiones del Plan DN-III-E y responder con eficacia a emergencias, así como escenarios de alta complejidad.
La junta previa que garantiza el éxito de cada misión
Antes de cada operación, la tripulación se reúne en una junta previa dentro de las instalaciones del Escuadrón, donde se tratan los pormenores tácticos, técnicos y de respuesta a emergencias que puedan presentarse durante la misión.
En este sentido, el Teniente Coronel P.A. Juan Bernardo Casarrubias Peralta, Segundo Comandante del Escuadrón Aéreo 303, explicó que volar con carga externa requiere de tripulaciones con amplia experiencia:
“Para el caso de las misiones de sofocación de incendios se utiliza un sistema de descarga de agua tipo Bambi Bucket, el cual es transportado como una carga externa al helicóptero, la cual sirve para recoger agua de un depósito de agua y transportarla al lugar del incendio”, agregó.
Explicó que, previo al despegue de los helicópteros, se realizan inspecciones en los seguros de liberación, así como mecanismos de lanzamiento de emergencia para evitar cualquier situación que ponga en riesgo la integridad de los tripulantes.
Especialización que garantiza cada despegue
Con el objetivo de mantener la capacidad de respuesta ante cualquier misión, el Escuadrón Aéreo 303 cuenta con personal altamente especializado responsable del mantenimiento, inspección y reparación de las aeronaves, garantizando que se encuentren en óptimas condiciones de operación en todo momento.
La Sargento 2/o. Seleuca Escobedo García, especialista en Electrónica de Aviación perteneciente al Escuadrón Aéreo 303, explicó que una de sus principales responsabilidades consiste en verificar el estado operativo de las aeronaves para garantizar su funcionamiento seguro. Destacó que forma parte del grupo de 38 Especialistas en Electrónica que integran la unidad y subrayó que, actualmente, es la única mujer que desempeña esta función técnica.
“Considero que, el ser la única mujer dentro de los Especialistas en Electrónica del escuadrón representa un compromiso permanente con la institución, con las misiones encomendadas y con el equipo de trabajo que depende de cada sistema antes de una operación aérea”, agregó.
El proceso de preparación, abundó la especialista, comprende dos años de formación en la Escuela Militar de Tropas Especialistas de la Fuerza Aérea (EMTEFA), tras los cuales los egresados son asignados a las distintas unidades aéreas del país.
De Copiloto a Instructor de vuelo: la ruta profesional de los pilotos de aeronaves Mi-17
El Teniente P.A. Sergio Alexis Duarte Gallegos, Copiloto de helicóptero Mil Mi-17 en el Escuadrón Aéreo 303, explicó que, tras egresar de la Escuela Militar de Aviación (EMA), los oficiales deben cursar una especialización en aeronaves de ala rotativa, etapa en la que los pilotos adquieren los conocimiento técnicos, tácticos y operativos necesarios para incorporarse a las tripulaciones de los helicópteros que opera este escuadrón.
Señaló que esta especialización representa apenas el inicio de un proceso de formación progresivo. Antes de asumir la responsabilidad como copiloto de un helicóptero Mi-17, el personal debe completar una etapa de adiestramiento operativo como integrante de la tripulación, durante la cual consolida los procedimientos de vuelo, perfecciona la coordinación en cabina y desarrolla las habilidades necesarias para responder con eficacia a distintos escenarios operativos.
Una vez concluida esta etapa y acreditadas las evaluaciones correspondientes, el personal puede incorporarse como copiloto. A partir de ese momento, debe acumular al menos 135 horas de vuelo, requisito indispensable para consolidar la experiencia y madurez operacional necesarias para asumir este tipo de misiones.
“La carrera profesional dentro del Escuadrón Aéreo 303 va de Copiloto a Comandante de nave y, por último, Instructor de Vuelo para las nuevas generaciones”, agregó el Teniente P.A. Duarte Gallegos.
Participación en el Plan DN-III-E exige disciplina
Además de su empleo en operaciones aéreas especializadas, los helicópteros Mi-17 del Escuadrón Aéreo 303 representan una capacidad estratégica clave para la aplicación del Plan DN-III-E. Debido a su amplia capacidad de carga y versatilidad operativa, permiten transportar personal, víveres, equipo y material de apoyo hacia zonas de difícil acceso, así como establecer puentes aéreos que agilizan la entrega de ayuda humanitaria en áreas afectadas.
El Teniente Duarte Gallegos extendió una invitación a las nuevas generaciones interesadas en desarrollar una carrera en la Fuerza Aérea Mexicana, al señalar que la institución ofrece amplias oportunidades de formación profesional y desarrollo.
“El ingreso a la vida castrense exige disciplina, vocación de servicio y un firme sentido del deber para responder a las responsabilidades propias de la profesión militar; sin embargo, vale la pena, porque permite servir y ayudar a la población cuando más lo necesita”, concluyó.